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Sicodrama en la Educación Universitaria

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Teoría del Esquema de Roles y su Aplicación en la Intervención Social

Ramiro Bravo

Psicólogo (Univ. Nacional de La Plata, Argentina). Psicoterapeuta. Director de Sicodrama (Asoc. Argentina de Sicodrama y
Sicoterapia de Grupo- Argentina, AASSG). Docente de Psicología y Sociodrama en la Facultad de Trabajo Social, docente investigador grupo Masculinidades y Salud (2015-2021 Univ. Nac. La Plata). Docente en la Asociación de Sicodrama Rojas-Bermúdez de La Plata. Miembro del Grupo de Investigación en Sicodrama y secretario de la ASSG, España.
Consulta privada (Sevilla).

 

Maria del Carmen Herrador

Mª del Carmen Herrador Tordecillas. Psicóloga (Univ. Sevilla, España). Psicoterapeuta. Directora de Sicodrama (ASSG, Sevilla). Máster
en Psicología Comunitaria (Univ. Sevilla). Especializada en Género, Migraciones y DD.HH. (Univ. Complutense de Madrid). Docente de Psicología y Sociodrama en la Univ. Nacional de La Plata y en la Asociación de Sicodrama Jaime Rojas-Bermúdez (2017-2020 La Plata,
Argentina). Miembro del Grupo de Investigación en Sicodrama y vocal de la ASSG. Psicóloga con grupos de mujeres afectadas por violencia
machista en instituciones públicas.
Consulta privada (Sevilla)

SOCIODRAMA EN LA EDUCACIÓN
UNIVERSITARIA
Bravo, R.; Herrador, M.C.
Fecha de recepción: 18/10/2021.
Fecha de aprobación: 25/03/2022.
LA HOJA DE PSICODRAMA Nº 74 (20- 27)

RESUMEN

El presente trabajo muestra el alcance de la teoría y práctica del modelo sicodramático de Rojas-Bermúdez (en adelante RB) en el contexto universitario a partir de una experiencia docente desde el encuadre de sicodrama pedagógico. Para ello se tomó como referencia teórica la red social y la teoría del esquema de roles para comprender la relación interdependiente entre lo individual y lo social. Mediante el uso de la técnica de construcción de imagen del modelo RB, se explica el aprendizaje y desarrollo progresivo del rol profesional de estudiantes de trabajo social de la Universidad Nacional de La Plata (Argentina), que intervienen con poblaciones en situación de riesgo social.

ABSTRACT

This work shows the scope of the theory and practice of the Rojas-Bermudez psychodramatic model in the university context based on a teaching experience from the framework of pedagogical psychodrama. Specifically, the social network and the role scheme theory were taken as theoretical reference to understand the interdependent relationship between the individual and the social. Through the use of the image construction technique of the RB model, the learning and progressive development of the professional role of social work students from the College of Social Work at the National University of La Plata (Argentina), who intervene with populations in situations of social risk, is explained.

El animal humano, biológicamente, es un ser social

Jaime Rojas-Bermúdez, 1979

Introducción

Estudios previos han demostrado la eficacia del uso de la metodología y técnicas sicodramáticas en el contexto universitario, así como la aplicación del sicodrama y la sociometría en Trabajo Social (Giacomucci, 2021) y la supervisión de estudiantes de Trabajo Social en prácticas pre-profesionales (Porras, 2016).

En el presente trabajo aplicado en el ámbito universitario, el uso del sicodrama pedagógico (uno de los encuadres del sicodrama del modelo de Rojas-Bermúdez, como se explicará más adelante), se llevó a cabo en la formación de últimos cursos de la Licenciatura en Trabajo Social de la Universidad Nacional de La Plata (Argentina), donde gran parte de los/as estudiantes se encontraban realizando sus prácticas universitarias en simultáneo y, por lo tanto, el rol profesional estaba en proceso de desarrollo.

En la carrera universitaria de Trabajo Social en la ciudad de La Plata, en Argentina, es destacable el alto compromiso personal, político y comunitario del estudiantado, lo cual conlleva altos niveles de implicación en la tarea y, en ocasiones, consecuentes confusiones entre lo personal y lo profesional. En algunos casos, los/as estudiantes cuentan que se sienten movilizados emocionalmente durante la intervención, y, en otros casos, la falta de recursos profesionales en la clarificación del rol profesional dificulta una óptima disociación instrumental (Bleger, 1972), especialmente en las primeras intervenciones con comunidades en situación de riesgo social, durante las prácticas pre-profesionales.

Con el objetivo de desarrollar el rol profesional de futuros/as trabajadores/as sociales, tomamos el encuadre de sicodrama pedagógico para impartir las clases, como uno de sus posibles encuadres operativos del sicodrama del modelo RB. En este sentido, cada clase tiene en cuenta la sesión habitual en sicodrama: con los tres contextos (social, grupal y dramático), cinco instrumentos (dirección y yo-auxiliar que forman la unidad funcional, escenario, auditorio y tema protagónico) y tres etapas (Rojas-Bermúdez, 2017).

Al ser un encuadre pedagógico con contenidos ya establecidos de antemano, los emergentes recortados en la primera etapa de caldeamiento eran referentes a la temática a tratar –la red social y la teoría del esquema de roles desarrollado por el modelo RB y su importancia en otros campos de intervención (social y comunitario)- a partir de experiencias de las/os estudiantes relacionadas con la prácticas pre-profesional en territorio vinculadas a: género y diversidad sexual en instituciones educativas, violencias machistas, consumo problemático de sustancias, etc. De tal manera que se integra el contexto social al grupal y, siguiendo la sesión habitual en sicodrama, su elaboración en el contexto dramático.

La siguiente etapa de dramatización, se correspondía con la puesta en acción de los contenidos académicos a través del uso de diferentes técnicas sicodramáticas. Esto permitía que los contenidos fuesen integrados por los y las estudiantes con mayor facilidad. Por ejemplo, hacer uso de la técnica de construcción de imágenes de una trabajadora social de un servicio asistencial y una persona con problemas de consumo de sustancias tóxicas que solicita el servicio, dando lugar a una mayor comprensión del rol profesional y las funciones a desempeñar al colocarse en el lugar de la otra persona y el suyo propio (dramatización: técnica intercambio de roles).

Esto a su vez, nos permitía trabajar con situaciones reales procedentes de la experiencia de los y las estudiantes, o con situaciones fantaseadas o temidas como futuros/as profesionales, teniendo en cuenta en todo momento, que las experiencias son recortadas desde el rol de estudiante pre-profesional y no tomando contenido íntimo de la totalidad de su persona, ya que se trabaja a nivel didáctico y no terapéutico.

Las clases finalizaban con la etapa de comentarios donde la palabra se redirige al grupo para compartir resonancias, vivencias, y, en ocasiones, vuelve a surgir un tema protagonista para seguir trabajando en el escenario.

Red social y Teoría del Esquema de Roles: de la individual a lo social

Desde los primeros años de vida, el o la recién nacido/a se encuentra en continua interacción con figuras cuidadoras en el ambiente que complementan sus necesidades más primarias para subsistir (alimentación, cuidados, afecto, etc.).

Estas primeras interacciones determinan en gran medida los vínculos que poco después, con la formación del yo en contacto con el ambiente, permitirán desarrollar los roles sociales (hijo, hermana, estudiante, amigo, pareja, trabajadora, etc.).

En esta misma línea, el psiquiatra psicoanalista Enrique Pichón-Rivière cuya obra tiene aportaciones imprescindibles en la psicología social y en el trabajo de Rojas-Bermúdez, habla de estructura vincular para referirse a la interdependencia (relaciones intersubjetivas direccionales) entre los elementos que se relacionan entre sí (Bravo, 2018), y que en sicodrama se conocen como roles complementarios.

Entre los roles sociales y roles complementarios se generan vínculos, de tal manera que habrá personas con más o menos vínculos en función de la cantidad de roles sociales que hayan podido desarrollar.

Esta sería una de las ideas principales de la Teoría del Esquema de Roles para explicar que las personas se encuentran inmersas en una estructura social o red social que las vincula con sus semejantes (Rojas-Bermúdez, 1970).

A partir de esta perspectiva, se deduce que a mayor densidad de roles sociales desarrollados y por lo tanto, mayor cantidad de vínculos, mayor será el engarce a la red social. Es decir, mayor inclusión dentro de la sociedad en la que se reside o pertenece.

Para la formación y puesta en marcha de un rol, es indispensable la interrelación. En este sentido, una persona aislada, generalmente, no está desempeñando ningún rol, aunque los posea potencialmente. El rol se pone en marcha en la interrelación, es su aspecto social de la conducta (Moyano y Rojas-Bermúdez, 1997).

Por eso, la misma actividad (asistir a una persona en situación de calle que pide ayuda, por ejemplo) puede llevarse a cabo desde distintos roles (estudiante, trabajadora social, voluntario, vecina, etc.) que a su vez determinan diferentes formas de relacionarse.

Roles sociales e intervención social

Los roles sociales son patrimonio de cada persona – cada Yo-; pero no cualquier actividad implica el desempeño de un rol. El concepto de rol involucra, por un lado, una actividad socioculturalmente pautada, que está inscrita en la cultura, como conocimiento social y conserva cultural (Moreno, 1978).

El aprendizaje de roles sociales en cada persona es un proceso dinámico a lo largo de la vida y que permite integrarse con mayor o menor facilidad a la estructura social, en la medida en que tenga un óptimo desarrollo.

Sin embargo, en situaciones de crisis social como la ocasionada por la pandemia por Covid-19, se generan elevadas tensiones en la estructura social. Aquellas personas que presentan mayor densidad de roles y por tanto mayor cantidad de vínculos, pueden resistir las tensiones que se generan, pues su amarre a la red social es proporcional a la densidad de roles.

Por el contrario, en las personas cuya densidad de roles es menor (y, por tanto, menor cantidad de vínculos), la inserción social también es menor (por ejemplo: personas jubiladas o sin trabajo, ausencia de familiares/amistades residentes en zonas marginales de la ciudad), lo que supone una gran dificultad para soportar tensiones en el entramado social (Rojas-Bermúdez y Moyano, 1997).

Esto acentúa su fragilidad y dificultad de inserción a la sociedad, provocando conductas de riesgo a nivel individual (reacciones sicopatológicas: enfermedades sicosomáticas, depresión, consumo problemático de sustancias tóxicas, etc.) tanto como a nivel social (conductas delictivas y/o violentas) (Rojas-Bermúdez, 2017).

Uso de técnicas sicodramáticas en la educación universitaria

Con el fin de desarrollar el rol profesional de trabajadoras/es sociales, se implementó como base referencial la teoría del esquema de roles para las clases ordinarias del Seminario de Sicodrama de Grado en la Universidad Nacional de La Plata, con un encuadre operativo pedagógico de aprendizaje de roles, con una participación aproximada de 30 estudiantes cada año.

Estos/as estudiantes se encontraban en su mayoría en últimos años de la carrera cursando paralelamente sus prácticas pre-profesionales y elegían el Seminario de manera voluntaria. Gran parte de los/as estudiantes no habían tenido contacto previo con el sicodrama. Los seminarios fueron llevados a cabo por el autor y la autora de este trabajo en la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Nacional de La Plata, durante los periodos académicos de 2017-2018-2019.

Representación visual sicodramática de la dinámica del Esquema de Roles

En las primeras clases del curso 2017 del Seminario de Sicodrama, una estudiante (T) compartió con el grupo la siguiente experiencia:

Para sus prácticas pre-profesionales, T fue enviada al centro de servicios sociales de Altos de San Lorenzo, un barrio de la periferia de la ciudad de La Plata (Buenos Aires). En esta área, la población se caracteriza por la precariedad laboral, dificultad de acceso al centro de la ciudad, tasas elevadas de desempleo y, en su mayoría, nivel económico de las familias se encuentra por debajo del umbral de pobreza establecido en el país.

Cuando T llegó al centro, el equipo interdisciplinar que acompañaba las prácticas de la estudiante, le asignó de primera instancia la recepción y atención directa de las personas que solicitan el servicio de asistencia por precariedad socio-económica.

La atención se realizaba en una sala de recepción pequeña. Una vez allí, apareció una mujer, madre de 4 hijos e hijas, muy angustiada debido a que los servicios sociales habían llegado a su casa sin aviso previo para anunciarle la retirada de la tutela de su hija menor de 5 años. En ese momento, T se conmovió con el caso, llorando junto a la mujer y, seguidamente, abandonando la sala de recepción para solicitar ayuda.

Al contar la experiencia en clase, T reconocía no tener los recursos profesionales suficientes para actuar en consecuencia. Esto motivó la participación del resto del grupo, que compartía experiencias similares (en una sesión habitual de sicodrama pedagógico, tomaríamos esta primera parte como la etapa de caldeamiento).

Para comprender mejor dicha situación, desde la dirección sugerimos una representación visual sicodramática del esquema de roles individual (de la estudiante T) coincidiendo con la siguiente etapa de dramatización.

Para ello, dimos la siguiente consigna “pasa al escenario (centro del aula, el grupo de estudiantes se sentaba alrededor formando un medio círculo) y elige a algún compañero o compañera que te represente y ubícalo/a en el centro”. Esta persona representaría su Yo.

Al mismo tiempo, le pedimos que elija a seis personas más y que las ubique alrededor de la anterior representando el Sí Mismo Sicológico (SMS). Si esta representación se viese desde arriba, quedaría como resultado la Figura 1.  De esta manera, en esta primera parte de la representación, la alumna T (y el resto de estudiantes desde el auditorio) observa la construcción paso a paso del esquema de roles, tomando como ejemplo la experiencia de T.

Figura 1. Representación visual sicodramática del esquema de roles de T; el círculo negro sería la alumna que representa a T tomando el lugar de su “Yo” y, los círculos grises a su alrededor, forman el límite del Sí Mismo Sicológico (en adelante SMS) en estado de reposo.

A seguir, proponemos que elija a cuatro compañeras o compañeros más y que los ubique en la representación anterior de tal manera que puedan observarse cuatro roles sociales diferentes cuya longitud (líneas hacia fuera en la Figura 2) indica su nivel de desarrollo.

En este caso, la estudiante T eligió el rol de hija, estudiante, amiga y trabajadora social, representados a través de los brazos de sus compañeros y compañeras que nacen del Yo y se prolongan más allá del SMS, tal y como puede verse en la Figura 2.

Figura 2. Representación visual sicodramática del esquema de roles de T. A la Figura 1 se añaden cuatro personas más (representadas por cuatro círculos blancos) tomando el lugar de los roles sociales que la alumna eligió.

De tal manera que T coloca como altamente desarrollado el rol de hija (indicado en la longitud de la línea gris sobrepasando el SMS). Seguidamente coloca los roles de amiga y estudiante medianamente desarrollados, y, como poco desarrollado, el rol de trabajadora social [1].

A continuación, sugerimos que elija una nueva compañera del auditorio que tome el lugar de la usuaria que llegó al Centro de Servicios Sociales del barrio de Altos de San Lorenzo. Además, les proponemos a los/as seis estudiantes que se encuentran representando el SMS, que extiendan el círculo lo máximo posible sin soltarse de las manos, representando la expansión del SMS en estado de elevada alarma frente a una situación desconocida para T (Figura 3). Los estados de retracción (relajación) o dilatación (alarma) del SMS forman parte de la dinámica del esquema de roles.

[1] Poco, mediana o altamente hacen referencia a los distintos niveles de desarrollo de un rol. Generalmente, un rol social bien desarrollado puede ser ejecutado aún en situaciones de cierta alarma; por el contrario, un rol social poco desarrollado sólo puede ejecutarse más o menos satisfactoriamente en una situación de caldeamiento que favorezca la retracción del SMS (Rojas-Bermúdez, 2017).

Figura 3. Representación visual sicodramática de la dinámica del esquema de roles de T.
Esto hace que el rol poco desarrollado de trabajadora social quede dentro del SMS imposibilitando generar un vínculo a través de él.
Finalmente, vemos que, durante el estado de alarma de T el rol social que sobrepasa el SMS, es decir, el único rol disponible es el rol de hija, que se vincula con el rol complementario (madre) asociado a la mujer que asiste al centro (Figura 4).

Figura 4. Representación visual sicodramática del esquema de roles de T. SMS dilatado (estado de alarma).

Consecuente a lo anterior, fracasa la intervención social y resulta necesario seguir trabajando con el grupo sobre la situación específica en el contexto sicodramático “como si” fuera real, donde se posibilitan nuevas formas de actuación más adecuadas para resolver la situación compartida.

Ver la situación de la alumna T como ejemplo mediante la representación del esquema de roles permitió objetivar la situación y trabajar con mayor eficacia en una intervención social.

Conclusiones

  La aplicación de la metodología sicodramática en el contexto formativo universitario de futuras/os trabajadoras/es sociales, ha supuesto trabajar con el proceso de aprendizaje individual y grupal desde la propia experiencia, favoreciendo la asimilación de contenidos teóricos de forma activa mediante las técnicas de construcción de imágenes sicodramáticas y la incorporación del cuerpo.

El aprendizaje de la Teoría del Esquema de Roles como marco referencial, ha dado lugar a que los/las estudiantes hayan realizado análisis de problemáticas psicosociales con éxito y definido un encuadre de trabajo adecuado.

Con ello, han tenido mayor cuidado personal a la hora de intervenir, ya que han clarificado la diferencia entre la actuación desde un rol personal y la actuación desde el rol profesional en proceso de desarrollo.

Este trabajo se ha ajustado al relato de una única clase dentro de un proceso de tres años de enseñanza, por el hecho de ser una clase que condensó mucho del trabajo realizado durante ese tiempo. No obstante, queda pendiente para futuras comunicaciones y exploraciones, compartir las experiencias de evaluación final grupal del seminario, las cuales ofrecieron resultados muy favorables.

Finalmente, señalar la importancia de brindar un espacio educativo que tenga en cuenta la escucha y participación activa del grupo. Esto conlleva una elevada implicación en el propio proceso de enseñanza desde la acción. Es así como el sicodrama pedagógico promueve la idea de un aprendizaje transformador hacia la propia persona y la realidad social.

REFERENCIAS

Bleger, J. (1972). Temas de psicología. Entrevista y grupos. Nueva Visión.

Bravo, R. (2018). Actualidad de lo grupal en Salud Mental: breve recorrido socio-histórico. En M. L. Naclerio, R. Fishquin, & C. Ramaciotti, Psicología y Trabajo Social. Diálogos y debates en el marco de las políticas reparatorias y ampliación de derechos(págs. 78-89).  EDULP.

Giacomucci, S. (2021). Social work, sociometry, and psychodrama: Experiential approaches for group therapists, community leaders, and social workers.Springer Nature.

Moreno, J. (1978). Psicodrama. Ed. Hormé.

Moyano, G., & Rojas Bermúdez, J. G. (1997). El Sicodrama en la intervención social. Apuntes de psicología. Núm. 49. 50, 73-95.

Porras, J. A. (2016). La aplicación del psicodrama pedagógico a la supervisión. Revista internacional de trabajo social y ciencias sociales, 69-85.

Rojas Bermúdez, J. (1970). Introducción a la edición castellana. En M. Jones, Más allá de la comunidad terapéutica. Aprendizaje social y psiquiatría social (págs. 11-16). Ediciones Genitor.

Rojas Bermúdez, J. (1979). Núcleo del Yo. Buenos Aires: Ediciones Genitor.

Rojas Bermúdez, J. (2017). Teoría y Técnica sicodramáticas.(2nd ed.) Punto Rojo.

Rojas Bermúdez, J., Moyano, G., Corts, J., Domínguez Rivera, C., Fonseca Fábregas, E., González Cuesta, C., Mercader Larios, Rey Pousada, R. (2012). Actualizaciones en Sicodrama: Imagen y acción en la teoría y la práctica. Espiralia.

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