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La Investigación Sociodramática contribuyendo con la Supervisión Clínica en Salud

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Professora Doctora de la ESS J.
Piaget – Vila Nova de Gaia, Portugal, RECI (Research in Education and Community Intervention), Sóciodidacta de la Sociedade Portuguesa
de Psicodrama e Sociodramatista didacta por la Associação Brasileira de Psicodrama e Sociodrama.

neide.feijo@ipiaget.pt

Carla Pinho

Professora Doctora de de la ESS J. Piaget – Vila Nova de Gaia, Portugal, RECI (Research in Education and Community Intervention), Coordinadora del Programa de Posgrado en Supervisión Clínica ESS J PIaget, Enfermera Especialista no AceS Entre Doura e Vouga I – UCC
SMF
carla.pinho@ipiaget.pt

 

LA INVESTIGACIÓN SOCIODRAMÁTICA
CONTRIBUYENDO CON LA SUPERVISIÓN
CLÍNICA EN SALUD
Feijó, N.; Pinho, C.
Fecha de recepción: 30/04/2022.
Fecha de aprobación: 18/05/2022.
LA HOJA DE PSICODRAMA Nº 74 (28-35)

RESUMEN

La supervisión clínica ha asumido un papel central en los procesos de aprendizaje de los profesionales de la salud, por lo que su operacionalización requiere del supervisor habilidades complejas, de forma dinámica y con relaciones interpersonales que faciliten la integración y el desarrollo personal y profesional de los profesionales de la salud y de los estudiantes. Los estudiosos de este tema indican la necesidad de aumentar la investigación en esta área. Con el fin de contribuir a la preparación de los investigadores en esta área, utilizamos el Sociodrama como metodología de investigación con estudiantes de un Curso de Posgrado en Supervisión Clínica, para conocer qué características del investigador son valoradas por los participantes. El método para la recolección y validación de datos se aplicó en dos momentos diferentes del desarrollo del curso. Como resultados, destacamos la facilidad para recoger, analizar y validar los datos con el propio grupo, en paralelo a un análisis crítico de la información obtenida. Creemos que esta metodología facilitó el reconocimiento de que la investigación en el área de la supervisión clínica es posible y necesaria para transformar las propias prácticas de supervisión y mejorar los beneficios en el área de la salud, facilitando la propia supervisión clínica la adquisición de competencias investigativas.

ABSTRACT

Clinical supervision has assumed a central role in the learning processes of health professionals, so its operationalization requires complex skills from the supervisor, in a dynamic way, and with interpersonal relationships that facilitate the integration and personal and professional development of health professionals. and of students. Scholars of this theme indicate the need to increase research in this area. In order to contribute to the preparation of researchers in this area, we use Sociodrama as a research methodology with students of a Postgraduate Course in Clinical Supervision, in order to know the characteristics valued for a researcher. The method for collecting and validating the data was applied in two different moments of the course development. We evidenced the ease of collecting, analyzing and validating the data with the group itself, in parallel with a critical analysis of the information obtained. We believe that this methodology facilitated the recognition that research in the area of ​​clinical supervision is possible and necessary to transform the supervisory practices themselves and improve the benefits in the health area, with clinical supervision itself facilitating the acquisition of research skills.

INTRODUCIÓN

La prestación de una atención sanitaria de calidad debe ser un supuesto prioritario de los profesionales sanitarios. Para ello, se requieren estrategias que promuevan las buenas prácticas en la formación de grado y de formación continuada.

Las estructuras curriculares de los cursos de salud prevén prácticas en contextos reales para la formación de sus futuros profesionales. Son, así, las instituciones involucradas en este tipo de educación las encargadas de generar un ambiente propicio para el desarrollo de los procesos formativos.

La supervisión clínica ha jugado un papel clave en el seguimiento del aprendizaje de los profesionales de la salud, desde la formación inicial, hasta la integración de nuevos profesionales en los servicios y durante el desarrollo profesional.

En este sentido, el supervisor clínico asume funciones en el sentido de estructurar el aprendizaje y la construcción del conocimiento, visando el desarrollo de competencias profesionales para el ejercicio autónomo de la profesión. La práctica supervisada requiere, a su vez, habilidades específicas que promuevan una relación de confianza con el supervisado.

El contexto de la práctica clínica es el campo de elección para promover el aprendizaje, la integración de la teoría y la práctica, la toma de decisiones, entre otros componentes fundamentales para las profesiones sanitarias. Sin embargo, también es un ambiente dinámico con la presencia de múltiples actores, incluidos los usuarios y sus familias, lo que genera estrés especialmente para los estudiantes en las primeras etapas de formación.

Hansen (2021) se refiere a la importancia de que el supervisor promueva el desarrollo profesional y personal para ayudar en la transición a la práctica avanzada, definiéndose como acompañantes, facilitadores del aprendizaje clínico y proveedores de caminos para los estudiantes hacia el desarrollo profesional.

Según el mismo autor, un supervisor demuestra habilidades técnicas y organizativas, establece prioridades, toma decisiones, desarrolla la comunicación y sirve como modelo a seguir, al mismo tiempo que estimula el desarrollo del pensamiento crítico y las competencias emocionales (Hansen, 2021).

Otras características señaladas a los supervisores fueron la creatividad para identificar oportunidades de aprendizaje (Brady et al., 2019) y la capacidad de ofrecer orientación en momentos de estrés y consejos sobre temas relacionados con el trabajo (Laske, 2019).

Son muchas las responsabilidades asignadas a los supervisores clínicos, por lo que suelen identificarse algunos desafíos, tales como: competencia docente, además de la pericia en la atención; integración de las condiciones concretas de ejercicio y las recomendadas por las propias organizaciones profesionales; necesidad de establecer una relación cercana con el estudiante; responsabilidad de integrar al estudiante en la relación con los clientes y el equipo; orientar en el manejo de la información ya la vez adaptar su intervención al estilo de aprendizaje del alumno para lograr los objetivos establecidos (Abreu, 2007).

El supervisor debe ser el facilitador de una práctica llena de vivencias emocionalmente intensas, lo que caracteriza la complejidad de su rol, requiriendo capacidad de adaptación y decisión, frente a los desafíos e incertidumbres enfrentados en el proceso de supervisión (Martinho et al., 2014). Mackay et al. (2021) afirma que se necesitan enfoques innovadores para alentar al equipo a desarrollar habilidades de supervisión para interactuar con los estudiantes.

Así, vale la pena mencionar que las estrategias de supervisión deben fomentar el seguimiento individualizado, funcionando como una herramienta para orientar y ajustar el desarrollo del aprendizaje, con el fin de identificar las necesidades de cada alumno y el mejor aprovechamiento de sus experiencias prácticas (Kleinhans et al., 2020).

Frente a un papel tan complejo e importante, se asume la necesidad de implementar investigaciones en esta área, incentivando a los actores de la supervisión clínica a asumir tal desafío, para que la conducción de la investigación responda a sus propias necesidades. Con eso, tenemos como objetivo de este estudio conocer las características valoradas para un investigador, desde el punto de vista de los egresados ​​del curso de posgrado en supervisión clínica, a través del sociodrama.

El Sociodrama, concebido por J. L. Moreno, consiste en un método para gestionar dinámicas de grupo, y por tanto se centra en la interacción entre los elementos del grupo (Moreno, 2008). Para Moreno “el verdadero sujeto de un Sociodrama es el grupo” (Moreno 2015, p. 413).

Utilizando técnicas activas, incluidas las técnicas clásicas del Psicodrama, el Sociodrama permite entrenar en la resolución de problemas propios del grupo (Feijó et al., 2021). A través de la experiencia práctica, promueve la expansión de la creatividad de los integrantes del grupo (Nery & Gisler, 2019).

METODOLOGÍA

Para lograr el objetivo propuesto, utilizamos técnicas sociodramáticas para la recolección y validación de información, en dos momentos diferentes, con un grupo de estudiantes de un Curso de Posgrado en Supervisión Clínica. En el primer momento participaron dieciséis estudiantes de posgrado y en el segundo momento seis. Las sesiones previstas para la recolección de datos se desarrollaron a través de las etapas clásicas del sociodrama.

Durante el calentamiento específico, los participantes fueron llevados a reflexionar sobre cuestiones de investigación en el área de supervisión clínica, que surgieron de experiencias previas que tuvieron, ya sea en el rol de supervisores o en el rol de supervisados.

Al final de los calentamientos, comprobamos que el tema principal de las sesiones sociodramáticas fue el papel del investigador, desde el punto de vista de los propios estudiantes.

En las dramatizaciones, considerando las sugerencias de Merengué (2006) que diferencia las dramatizaciones con fines investigativos, precisamente por el corte objetivo realizado de antemano, se buscó recolectar datos que atendieran a lo que significa ser investigador. Así, se entregaron fichas a cada participante, en las que debían escribir sus reflexiones y pegarlas en carteles, cuyos títulos ya estaban pensados ​​como las anteriores categorías de análisis: “Investigador: competencias y habilidades necesarias”; “El estudiante de posgrado como investigador: competencias y habilidades para la investigación” e “Investigar: dificultades, miedos y temores”. Guiados por las premisas del sociodrama – espontaneidad, creatividad y libertad, los estudiantes de posgrado promovieron un diálogo en el que explicaron, agregaron, agruparon, alteraron y quitaron información que recompondría los carteles, dando forma a las categorías propuestas. De esta manera, fue posible recolectar y validar los datos en un proceso dinámico y participativo. Na dramatização, para el diálogo desenvuelto, fue aplicada la técnica de entrevista  pela director.

En el compartir se presentaron sentimientos sobre la participación en la actividad, en su totalidad positivos. Completando las sesiones, en el procesamiento teórico presentamos y discutimos la metodología de investigación utilizada.

Durante todas las etapas, el director (investigador) realizó observación participante y, durante las dramatizaciones, utilizó la entrevista como técnica de diálogo, promoviendo una mayor participación de los elementos del grupo.

Según Ramos (2008), la metodología sociodramática se desarrolla con la participación efectiva de los sujetos en el logro de roles sociales autónomos. Por eso, su uso fue pertinente para lograr nuestro propósito de también motivar a los profesionales de la salud a investigar los problemas que surgen en el desempeño de la supervisión clínica, facilitando el empoderamiento profesional y social (Lunes & Conceição, 2017).

Por su parte, Fleury y Marra (2010) señalan esta metodología cuando se pretende que surjan emociones, percepciones y otros conocimientos subjetivos, como es el caso de nuestro objetivo, que implica el reconocimiento de características valoradas por los propios estudiantes de posgrado en cuanto a las competencias necesarias. para el investigador.

 

PRESENTACIÓN Y DISCUSIÓN DE RESULTADOS

Pretendemos presentar y discutir los resultados obtenidos y al mismo tiempo analizaremos la metodología utilizada.

Los datos recogidos en los dos momentos mencionados se resumen en la siguiente tabla, agrupados por las tres categorías propuestas anteriormente.

Tabla 1 – Categorías y Descriptores

El tema propuesto para las sesiones de estudio, investigación en supervisión clínica, fue de interés para el grupo. En otras palabras, los estudiantes de posgrado fueron los actores en la fase de construcción y reconocimiento de sus capacidades como investigadores en el área de supervisión clínica.

Entre los diversos principios señalados por Gomes (2015) para el análisis cualitativo de los datos, destacamos especialmente la valoración del contexto y de los propios estudiantes como actores y co-investigadores del proceso.

Categoría 1: Investigador: destrezas y habilidades necesarias

Los propios estudiantes de posgrado le dieron significado a la categoría, indicando las competencias que consideraban importantes para un investigador, como podemos ver en la Tabla 1, finalizando con Capacidad de Trabajo y Resiliencia, Rigor Metodológico y Reflexión y Pensamiento Crítico. En el camino de esta construcción, reforzaron características personales como la comunicación, la imparcialidad, el método y la motivación.

A través de las técnicas aplicadas se logró que los estudiantes de posgrado justificaran los enunciados que propusieron. El sociodrama, como método de acción, permitió recoger información más allá de las palabras, como movimientos corporales que expresan acuerdo o desacuerdo. Así, pudimos ver un rico intercambio de información y, al mismo tiempo, un deseo de desarrollar habilidades de investigador, que los propios estudiantes reconocieron como importantes.

Por otro lado, los estudiantes de posgrado reconocieron en su propio grupo la existencia de diversas habilidades que consideraron importantes, como se muestra en la categoría 2.

Las habilidades descritas también cumplen con lo recomendado en el perfil del supervisor clínico, descrito en varios estudios, y profundizado en estudios de posgrado, como, por ejemplo, saber comunicar, ser responsable, saber escuchar, tener motivación, saber resolver problemas, dar ánimos, contribuir al desarrollo de los demás, tener capacidad de decisión, saber evaluar, ser honesto, saber gestionar conflictos y saber planificar (Correia, 2018).

Categoría 2: El estudiante de posgrado como investigador: habilidades y destrezas para la investigación

Entre los descriptores de esta categoría (Tabla 1), destacamos aquellas características que los estudiantes de posgrado presentaron como propias y que están en consonancia con las que fueron presentadas como necesarias por el investigador. Por ejemplo: Comunicación; Rigor y Métodos de Estudio; Resiliencia y Capacidad de trabajo, y reforzó la presencia de motivación para investigar.

El debate también permitió la reflexión, el reconocimiento y el respeto por las diferencias, además de la libre expresión de satisfacción al reconocer que ya contaban con importantes capacidades para desarrollar el rol de investigador.

A medida que compartían deseos de transformación, también disentían y aclaraban términos, para ampliar e incluir los puntos de vista de todos los elementos.

A través de los diálogos observados, se constató que el grupo había integrado como objetivo propio: investigar y mejorar las habilidades como investigador para informar y contribuir a las mejores prácticas en supervisión clínica.

Es importante destacar la importancia que tienen las relaciones interpersonales en la adquisición de estas habilidades y destrezas. Siguiendo una sociología de la acción organizacional, más específicamente una sociología de la disputa y el compromiso, las organizaciones son vistas como construcciones complejas de seres humanos que pueden realizarse en mundos diferentes y saben reconocer y adaptarse a estos mundos, en una sociedad naturalmente diferenciada (Pinho, 2012).

En estas acciones, intenciones, tensiones y comportamientos cotidianos de los seres humanos, se construyen redes de relaciones interpersonales. Estos materializan, en la mayoría de los casos, las políticas macro y micro de formación e investigación, resultando en una mejor atención prestada, una mejor comunicación y, sobre todo, un mejor seguimiento de los profesionales y estudiantes en un contexto clínico (Pinho, 2012).

Como el investigador (y supervisor) es un actor de desarrollo e innovación, los contextos en los que desarrolla su investigación y las interacciones que los sustentan son fundamentales en la construcción de su perfil.

Categoría 3: Para Investigar: Dificultades, Miedos y Temores

El grupo revisó los miedos e inseguridades relacionados con ser investigador. Sin embargo, en el transcurso del debate, además de reconocer las capacidades que ya tenían para superarlos, consideraron los miedos más como desafíos a enfrentar que como obstáculos para el rol.

Los principales temores presentados reflejaron el deseo de comprometerse a aportar un conocimiento adecuado, sin descuidar el rigor metodológico y los principios que valoran, como la imparcialidad y la veracidad.

Compartir tuvo como objetivo estimular el desarrollo del trabajo, reconociendo la importancia de las propias competencias para resolver los problemas impuestos por las experiencias reales.

CONSIDERACIONES FINALES

Las características que los estudiantes de posgrado valoran para el investigador fueron comprendidas a través de los temas tratados en la sección de sociodrama, el papel del investigador y las descripciones de las categorías. Por tanto, podemos decir que valoran la capacidad para el trabajo con rigor metodológico y científico, siendo las características personales más valoradas la motivación, la reflexión y el peso crítico, la imparcialidad y la veracidad. Estos puntos se confirmaron en todas las categorías, incluso cuando se abordaron problemas y dificultades. Al final de este proceso de investigación de las propias percepciones, fue posible reconocer la evolución de la comprensión de las metodologías de investigación y la incorporación de conceptos teóricos, así como identificar las habilidades necesarias para el rol de investigador.

Principalmente, destacamos el reconocimiento de que la investigación en el área de la supervisión clínica es posible y necesaria para transformar las propias prácticas de supervisión y mejorar los beneficios en el área de la salud.

Corroborando el estudio de Feijó y Ferracini (2021), las técnicas sociodramáticas utilizadas en la metodología facilitaron la acción transformadora, fortaleciendo al grupo a través del reconocimiento de sus propias capacidades para satisfacer sus propias necesidades.

Estos resultados van en la línea de lo que nos presentó Moreno: una ciencia de la acción comienza con dos verbos -ser y crear- y con tres sustantivos -actores, espontaneidad y creatividad (Moreno, 2008).

REFERENCIAS

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Brady, M., Price, J., Bolland, R., & Finnerty, G. (2019). Needing to Belong: First practice placement experiences of children´s nursing students. Comprehensive Child and Adolescent Nursing, 42(1), 24˗39. https://doi.org/10.1080/24694193.2017.1372530

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Nery, M. P., & Gisler, J. (2019). Sociodrama: Método ativo na pesquisa, no ensino e na intervenção educacional. Revista Brasileira de Psicodrama, 27(1), 11-19. https://dx.doi.org/10.15329/0104-5393.20190002

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