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Mirar, Pensar y Actuar la Escena

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Fantasía y Realidad

Licenciado en Trabajo Social, Director en Psicodrama Clásico, Psicoterapeuta de Grupo, Familia, Pareja e Individuo. Discípulo del Dr. Giovanni Boria, del Dr. John Mosher, Dr. Jaime Winkler y Mtra. María Carmen Bello. Pertenece a la red del programa “Prevención de la salud a través de las 5 Leyes Biológicas”. Investigador y psicodramatista en el programa: “Jugando con mis Emociones” de la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa. Conductor de la Compañía de Teatro Playback “Chuhcan”. Investigador sobre temas de: prevención de la salud, salud mental, psicodrama clásico, teatro playback, 5 leyes biológicas, experiencias básicas del sí, espontaneidad y creatividad, sociatría y sociometría, socio-psicodrama, círculos de energía, maltrato y violencia intrafamiliar, duelo suspendido, estrés crónico, teatro playback, entre otras.

Ha impartido cursos, conferencias y talleres en: México, España, Bulgaria, Ecuador y Chile. Es director de la Escuela Europea de Psicodrama Clásico en México. Profesor invitado en: Centros de Estudio para el Desarrollo Integral A.C. Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa: Proyecto “Jugando con mis Emociones” Proyecto “Creatividad y Espontaneidad”. Instituto de Psicoterapia de Galicia en Galicia-España. EDRAS-Chile y Universidad de Santiago de Chile, Facultad de Artes. Instituto de Psicoterapia Ecología Social y de la Personalidad en Sofía-Bulgaria. Campus Grupal, Quito-Ecuador y Guayaquil. Casa Gaia en Mazatlán Sinaloa-México, entre otros. Miembro de la Asociación Española de Psicodrama y de la Red Norte/ Sur de Escuelas de Psicodrama. Formado y afiliado al Centre of Playback Theatre.

MIRAR, PENSAR Y ACTUAR LA ESCENA.
Pérez Silva, R.
Fecha de recepción: 19 de julio 2018.
Fecha de aprobación: 20 de agosto 2018.
LA HOJA DE PSICODRAMA Nº 67 (31-39)

RESUMEN

El presente artículo representa un ejercicio de reflexión acerca de lo que sucede en el teatro de psicodrama. La fantasía y realidad son aspectos de la psique humana que determinan la fenomenología de acontecimientos que se suscitan de forma espontánea y creativa a raíz de la emisión de consignas verbalizadas por un director especializado en psicodrama. Es precisamente la teoría del método la que se moviliza para despertar la conciencia de los participantes y enfrentarlos a diversas situaciones de la cotidianeidad, en un laboratorio de exploración de emociones y nutrientes de esos roles que no han podido ser desarrollados de manera natural, y se encuentran auto limitados esperando ser explorados y liberados para beneficio de quiénes los poseen, esto de la mano de la técnica, estrategia y estilo del director.

ABSTRACT

The present article represents an exercise of reflection about what happens in the theater of psychodrama. Fantasy and reality are aspects of the human psyche that determine the phenomenology of events that arise spontaneously and creatively following the issuance of slogans issued by a director specialized in psychodrama. It is precisely the theory of the method that is mobilized to awaken the consciousness of the participants and confront them to various situations of everyday life, in a laboratory for the exploration of emotions and nutrients of those roles that could not be developed in a natural way, and they find self limited waiting to be explored and released for the benefit of those who own them, this at the hand of the director’s technique, strategy and style.

“El psicodrama es esa playa entre lo sólido y lo liquido, entre la madre y el mundo, entre el otro y yo, entre la pulsión y el pensamiento”.

Didier Anzieu

INTRODUCCIÓN

Cada vez que tengo la oportunidad de dirigir una experiencia de psicodrama clínico o educativo, percibo con todos los sentidos la grandeza de esta metodología, despertando y canalizando la energía vital y cómo esta se va desdoblando a partir de las consignas e indicaciones del director sobre los participantes. He mirado como los cuerpos se expresan de diferentes maneras; el movimiento corporal, en el acompañamiento y contacto tónico, en la contención y apoyo emocional. He visto la expresión a través de la palabra y la acción, escenas personales y grupales que van de lo cotidiano a lo orgánico y viceversa. He sido testigo de la presencia de la espontaneidad, esta desemboca en el acto creativo de la solidaridad y hermandad que, con el uso del factor tele, se expresa en una conjunción con un mundo auxiliar. He sentido y tocado con mi cuerpo y alma la energía del grupo, tomando el rumbo hacia un cauce de experiencias de vida. Todo esto, que mejor, con la evocación de la magia, la intuición y el método, técnicas y estrategias determinadas por la presencia del director de psicodrama, que se brinda en cuerpo y alma para hacer pasar las experiencias a través de los confines de su ser; de lo orgánico, de los socio y psicogénico; mente, cuerpo e historia se funden en el abrazo de la co-creación, con la finalidad de generar un sinfín de estímulos para mantener encendida la llama de la vida, el calor de una existencia preñada de nuevas formas de ejercer diversos roles indispensables para la existencia.

 

Fantasía y Realidad

Se podría decir que, el psicodrama o teatro psicoterapéutico, es el medio a través del cual, la mente humana es llevada a transitar entre la fantasía y realidad (mente en acción). El diccionario de la Real Academia Española dice que fantasía viene del latín phantasia, que quiere decir facultad que tiene el ánimo de reproducir por medio de imágenes las cosas pasadas o lejanas, de representar las ideas en forma sensible o de idealizar las reales. Mientras que realidad significa la existencia real y efectiva de algo, lo que es efectivo o tiene valor práctico, en contra posición con lo fantástico e ilusorio.

Fantasía y realidad se conjugan para interactuar, transitar de un estado a otro, sin reservas y seguridad, el procedimiento se basa en activar diversos juegos que convocan una atmosfera mágica, es una especie de soñar despiertos, ensoñación donde la vida transcurre impregnada de múltiples signos y símbolos que matizan la atmosfera personal y grupal, colmada de sensaciones estimulantes, sin sentido y energía vital, y así enfrentar a la realidad.

Algunos autores definen a ese espacio/lugar de acontecimientos como la “semi-realidad o cómo sí”, es donde el universo de lo latente se presenta con una riqueza que escapa a los ojos mundanos; como el agua, que se escurre entre los dedos de las manos, tan solo se ve, sentimos, su presencia es percibida con alguno de los sentidos humanos, pero esto es solo un momento, y sabemos que existe, porque ha quedado un rasgo de su presencia, lo manifiesto permite definir lo que el cerebro alcanza a distinguir, a sentir e interpretar acerca de lo que acontece en esa realidad, pero que se escapa, sin más, quedando vestigios de esa presencia, que engrandece o limita la experiencia, la hace triste o alegre, sana o enferma, y que a final de cuentas, esto último es lo que adquiere un sentido significativo para el ser humano.

Gran parte de las observaciones que hace Moreno para dar sentido y forma a su obra, es tomada de la “teoría del desarrollo del niño”, aquí habla de la presencia y desarrollo de roles y de la psique del niño. Nuestro autor parte de la idea de que el niño en un inicio se encuentra en un universo total e indiferenciado, matriz de identidad, donde objetos y personas (el todo) forman parte de él, mientras que, por otro lado, al crecer se activa otro universo, donde percibe que, objetos y personas se encuentran separadas entre sí y son independientes al niño. (Moreno: 1985)

La fantasía y realidad quedan determinadas y listas para hacerse presentes en la vida de las personas, por medio del desarrollo o no desarrollo de roles, de la forma en que sean experimentados estos, encontramos una gama diversa en el comportamiento de las personas al activarlas en situaciones cotidianas, son artilugios indispensables para la vida, de no ser activados, nos encontraremos frente a roles poco o nada desarrollados, y la labor del psicodramatista es mostrar al grupo y al paciente, sea en un contexto psicoterapéutico o social, las formas para construir o reconstruir esos roles, gestando representaciones, formas, movimientos, voces, experiencias, entre otras, y den paso, a la deconstrucción, para emerger a la construcción de los roles indispensables.

Así lo define Zuretti (et. al.) en su diccionario de psicodrama, […] “Gracias a su actividad mitopoyética el niño podrá, más adelante, advenir al «logos», es decir, tomar suficiente distancia de las cosas, para fundarlas con la palabra, nombrarlas en el verdadero sentido que «este mentar significa» y no ya como un acto meramente impétigo. Para que esto ocurra, tendrá que haber surgido la actividad de lo ilusorio. Cuando, mediante la capacidad mitopoyética, la vigilia infantil comienza a poblarse de figuras y al sueño de escenas oníricas, el niño entra en el camino que le permitirá fundar el deslinde entre fantasía y realidad”. (https://escuelaimpromptu.files.wordpress/2017/06/diccionariodepsicodrama-y-sociometrc3ada.pdf)

Para complementar tal afirmación, Rojas (1997) nos aporta un modelo indispensable para aproximarnos a la comprensión de cómo son experimentados esos roles al desarrollarse o limitar el crecimiento sano en los seres humanos, evitando con ello, establecer relaciones favorables con el mundo externo.

Siguiendo el rumbo de estas ideas, la transición entre la fantasía y realidad, la presencia de progenitores, en especial, la madre, así como en un segundo momento la familia y la cultura subyacentes, participan en el desarrollo de la persona. Moreno (1974) la nombra matriz de identidad, en ella ocurre el surgimiento de roles, como se había dicho; con la influencia de estos, se manifiestan formas de comportamiento estereotipados, rígidos o sujetos a los clichés sociales, “deber ser, status quo, normas de comportamiento, etc”.

Bustos (1990) propone una metáfora para nombrar la estructuración de esos roles, “racimo de uvas” o Cluster´s pues según él se van conformando de manera organizada y conjunta. Son tres las formas que toman estas estructuras: 1) Relacionadas con la Madre o “experiencia de ternura,  recibir, depender” (alimento, cuidado, abrigo, etc.), 2) Relación con el Padre o “experiencia de dar y regular la norma o límites”, (guiar y liderar a otros), y 3) Relación con los Otros o “experiencia de compartir y competir”.

Boria, por su lado, nos dice que, a la hora de dirigir, el director debe tener presente lo siguiente: “… En una sesión de psicodrama se alternan momentos de realidad y semi-realidad (fantasía). En la realidad se desarrollan los roles sociales, en la semirealidad los roles psicodramáticos. Es tarea del terapeuta evaluar si y en qué medida los miembros del grupo pueden sacar ventaja de una experiencia de realidad, o bien si es necesario construir una situación de semi-realidad”. (Boria: 2001: 90 y 91)

Todo psicodramatista debe tener presente que para lograr echar a andar esta maquinaria en la mente humana, es indispensable bajar la ansiedad, Moreno (1983) lo define como activación psico-corporal, lo cual permite evitar que la membrana denominada sensación de existir, protección que recubre el núcleo del yo, se expanda e impida el paso a la espontaneidad y por lo tanto, al jugo, a este fenómeno, Bergson (2013) lo llama dureé o la sensación de existir, cambiante y madura, en apariencia desaparece de nuestra presencia pero, queda en el trasfondo de la conciencia, no como una forma rígida, ni eterna; sino como un rasgo característico de la evolución condensada en la memoria histórico-vital de la persona.

Impulsa al presente acontecimientos vividos, para luego proyectarlos al futuro. Bergson supone que la acción se da a nivel de conciencia, dureé ayuda a esclarecer la existencia de un proceso mental impregnado de emociones que se desatan en función a la acción determinada. Hacer un teatro con presencia de personajes familiares y sociales, con iconos y símbolos, situaciones que confluyen y que evocan emociones.

Bajo este esquema, las personas aprenden a desempeñar roles, y es mediante la acción que aparece en el transito fantasía y realidad, donde se crean las bases para desarrollar experiencias necesarias para la salud mental; “el juego”, toma su lugar en esta dialéctica, haciendo posible que el ser humano llegue a vivir-vivirse en experiencias indispensables que le ayudan a cubrir huecos emocionales o a ensayar roles en situaciones diversas y así encararlas,  devolviéndole la capacidad de poseer una sana y equilibrada percepción de sí mismo en relación con los otros y el entorno; de-construir para construir en una dialéctica espontánea y creadora.

Blatner (2005) escribe que Moreno buscó ceñirse a la tradición milenaria del Jasidismo, al considerar que el tiempo y el espacio son un continuo devenir, se dan cita en el teatro psicoterapéutico y social, de forma tal que, ese pasado se revive para ser reinventado y, el futuro sea vivido para crear e innovar momentos inesperados, todo ello es representado en una escena que acontece en presente, empleando estrategias que crean sensaciones, emociones y actos en el “aquí y ahora dramático”, la finalidad de esta tradición es alejar al ser humano de la tristeza como malestar de la comunidad y en su lugar, llevarlo al terreno de la alegría y plenitud, tal cual lo retomó Moreno de esa tradición religiosa, traduciéndolo como metodología de intervención grupal y particular, generando así la expansión afectiva, una especie de resonancia que afecta a la humanidad de manera positiva.

La anterior afirmación sostiene uno de los fundamentos fenomenológicos de Moreno, quién entienda en su cabalidad esta afirmación estará pisando terrenos de los sagrado y lo profano, en donde el acento esta puesto en la evolución orgánica del ser humano.

Por ello, el director en psicodrama es el encargado de generar experiencias suficientes para que el grupo transite entre la fantasía y realidad, es el responsable de que los acontecimientos se susciten de forma gradual, pertinente y ordenada, evitando a toda costa que tales experiencias promuevan estados de ansiedad que minan o limitan la espontaneidad y por consecuencia a la creatividad.

De su intuición, sensibilidad y profesionalismo depende el éxito de la experiencia. Bustos señala que el director en psicodrama en el rol de psicoterapeuta precisa, […] “Ayudar a alguien a encontrar su camino, elaborando sus propias respuestas requiere un buen manejo de la propia ansiedad. Esta ansiedad puede llevar a imponer modelos”. (Bustos: 1985: 117) Toda consigna emitida por este especialista, se elige para promover la dinámica psicológica y social indispensables y necesarias.

De allí la importancia de este enfoque, pues ha permitido que diversos especialistas de la salud y educación, encuentren el método, técnicas y estrategias adecuadas para intervenir en estos dos escenarios de la vida cotidiana: psicoterapia y formación o educación.

Una de las premisas fundamentales desde esta óptica metodológica es que el ser humano enferma en su vinculación con los otros o al poseer una idea poco o nada flexible sobre el entorno de esa realidad vinculante, llevando relaciones personales y grupales a extremos, en apariencia, irreconciliables: violencia, diferencia, intolerancia, marginación, entre otras, que provienen de emociones tan fuertes, (como ya se han mencionado en párrafos anteriores) el miedo, la culpa y el odio.

El especialista, apegado a su capacidad espontánea y creativa hará gala de su estilo de dirección de personas y grupos, teniendo presentes técnica y estrategia, los guiará por los senderos de la fantasía y realidad; de-construyendo para construir situaciones que los acerque a vivir experiencias que enriquezcan su manera de estar en el mundo.

El presente modelo ilustra una mirada sobre el proceso que se desata a raíz de un trabajo con la metodología de acción. Si se mira tal proceso desde la óptica del tiempo-espacio, encontramos que cada momento tiene una expresión y representación a través del grupo, para el grupo y en el grupo, así como la participación de cada miembro del mismo. Es aquí donde el sentido moreniano de co-consciente y co-inconsciente grupal y personal cobran cabal sentido al incorporarse al proceso fantasía/realidad, pues cada grupo posee una clave específica para acceder al teatro social y psicoterapéutico, de acuerdo a las variables que se manejen en el grupo: edad, sexo, nacionalidad, patología, formación o psicoterapéutico, tamaño, temática, entre otros.

Volviendo al tiempo, existen tres formas de manejarlo, el primero se refiere al tiempo de grupo, es un tiempo destinado a beneficiar la participación de cada individuo en el proceso, cada uno de estos aporta desde su propia vida los insumos indispensables para que más tarde se fortalezcan estos en la unidad grupal, (ver fig. 2). El segundo, se refiere al tiempo del protagonista, es aquella persona que ha sido elegida por el grupo para compartir su escena, desde la sistematización de Boria (2001), encontramos un camino claro hacia la dramatización pues su planteamiento ofrece un camino claro al protagonista: a) hacerse cargo del protagonista, b) paso a la semirealidad o cómo sí, c) entrevista existencial, d) montaje de la escena, e) entrevista in-situ, f) poblamiento de la escena, g) desarrollo de la escena, h) catarsis de integración y i) regreso a la realidad. El tercero se refiere al compartir o shering, momento en el cuál el grupo comparte desde su propia vida, lo que ha significado la escena del protagonista, (ver fig. 1),  Boria (2001), sugiere que para que se realice el compartir de manera adecuada, los involucrados deben iniciar su compartir a partir de aquellas personas involucradas en la acción, claro, excepto el protagonista, pues este ya ha expuesto su mundo interno en el escenario y es pertinente que escuche y procese su experiencia.

Fig. 1


Durante el desarrollo de cada tiempo es fundamental tomar en cuenta que el caldeamiento sea nutrido constantemente, pues de ello depende que el nivel emocional-espontaneo no decaiga. Por esta razón, el caldeamiento debe ser adecuado a las condiciones y momentos del grupo, durante la jornada, ya que un caldeamiento no será el mismo al principio, en el desarrollo y al final, el director debe asegurarse de que esto ocurra, evitar dejarlo a la responsabilidad del grupo, pues es él el encargado de garantizar la seguridad física y emocional del grupo.

Otro factor a tomar en cuenta es la necesidad de definir adecuadamente la relación espontaneidad-creatividad, definitivamente a la espontaneidad se le mira desde diferentes ópticas, pero recordemos que esta representa un concepto que va de lo físico a lo espiritual, despertando una energía orgánica vital, promueve oxigenación, reacciones bioquímicas, sensaciones agradables o no, desconocidas y conocidas, estimula a la mente y el cuerpo recuerdos dolorosos, alegres, tristes, etc., es la fuente de nuestro poder. Si se activa adecuadamente esta fuente de poder, el grupo responderá de manera favorable a la experiencia que se activará, sean situaciones de familia, pareja, escolares, laborales, sociales, etc., para, finalmente ofrecer un acto creador, una respuesta a las situaciones que enfrentan las personas.

La espontaneidad, también sirve de catalizador para hacer descender el nivel de ansiedad en personas y grupo, al estimular la bioquímica orgánica de los participantes, activa la “vagotonía” y por lo tanto, un estado de bienestar que promueve un estrés positivo, favorable para la acción y la reflexión.

Los dispositivos o estrategias (ver fig. 3) son formas que ocupa el director para montar pretextos de relación entre los participantes, tenemos las que ofrece el protagonista en una dramatización, pues al montar su escena nos encontramos con una escenografía, imagen que recuerda el protagonista. Pero, por otro lado, las formas grupales, son esculturas y figuras propuestas por el director para poner en acción la comunicación verbal y corporal. Recordemos que todo esto se hace con el objeto de favorecer la expresión de emociones y, para hacer crecer el desempeño de roles.

 

Fig. 3


Dispositivos en acción

Cada dispositivo obedece a una secuencia de eventos planeados de antemano o implementados in-situ a la hora de realizar alguna intervención en tiempo de grupo, tiempo de protagonista o tiempo de compartir. Resulta de la creatividad del director al desarrollar formas geométricas con sillas, bancos o cojines, también podría darse tal figura, al ocupar a las personas que forman el grupo. Hay que destacar el uso de técnicas y funciones mentales al momento en que el director emite consignas y dirige el desarrollo de actividades, detonando experiencias apegadas a las necesidades del grupo y personas involucradas. A continuación se describirán algunos de los dispositivos ilustrados en la fig. 3:

Episodio crítico: después de un caldeamiento en movimiento, se pide a los participantes formen un círculo, con los ojos cerrados empezarán a acariciar ambas manos, sin prisa y tranquilidad, abren los ojos frotan ambas manos, dirigen su mirada a la palma de la mano que perciban con mayor peso. Todos los sentidos están puestos en esa palma, se manifiesta un texto o una imagen, algo de su vida, es súbita y repentina. Cada persona comparte lo que la mano le ha dicho. Habrá por lo menos una persona que se manifiesta con una gran emoción a través del llanto o la risa. Se entrevista a esa persona y se trae a un personaje que se encuentra en esa imagen, se le hace una entrevista (en inversión de rol) y se le pregunta por qué se ha hecho presente, qué le desea decir a la persona que lo trajo. Se regresa en inversión de rol y se repite el diálogo del personaje visitante, se pregunta, qué te ha querido decir este personaje, se le pide que responda con las palabras más significativas que se le ocurran.

Círculos de energía: se forman dos círculos, uno contiene al otro, al círculo externo lo nombro círculo social, el interno es el círculo de energía. El grupo es invitado a recorrerlo por dentro y fuera, cada participante va buscando el lugar que le resulta revelador o energéticamente adecuado a su momento. Una vez que se han sentado los participantes, formando el círculo social o de energía, se realiza un ritual de activación de la energía, esta energía corre a través de cada participante de manera orgánica. El círculo externo contiene al interno, en el interno serán invitados los ancestros, deidades, personajes de otros tiempos que desean compartir algo de la herencia familiar o humana con las personas del círculo externo.

Historia del vínculo: Este dispositivo se puede usar en experiencias de relación de pareja o familia. Una vez elegida la pareja con vínculo afectivo, se pide a ambos coloquen tantas sillas crean convenientes para ilustrar los acontecimientos más significativos de su historia en pareja. En cada silla se coloca un yo-auxiliar que tendrá la función de verbalizar el suceso que deposite el protagonista en turno. Cuando queda constituida la figura, podemos observar una secuencia de acontecimientos que inicia en un punto del tiempo. Cuando da inicio la acción, los fantasmas de la historia de pareja empiezan a surgir. La pareja protagonista, tendrá la oportunidad de encarar (inversión de rol), aquel fantasma que crea le ha distorsionado la percepción sana de vida en pareja e identificar aquellos fantasmas que han quedado al margen y podrían contribuir de manera positiva en dicha relación.

Dibujo y axiodrama: Los participantes han realizado un dibujo sobre las emociones que portan en la jornada, se colocan en el piso a manera de que queden los dibujos como tapete, el grupo mira cada uno de estos desde diferentes ángulos, ahora cada persona recoge su trabajo y lo lleva al nivel de su pecho para exhibirlo a los demás participantes. Se crea un círculo con sillas, 4 o 6 de ellas, se invita a pasar al círculo a las personas que deseen profundizar en el dibujo. Una vez sentados los participantes, el resto del grupo se sienta rodeando el círculo central. Cada uno de los participantes en el círculo central comparte sobre el significado de su dibujo. Se pide que le den nombre a su dibujo. El grupo que quedo en la periferia es invitado a elegir uno de los dibujos, cada dibujo tiene un número de elecciones, el que tenga la mayoría de elecciones será la persona que expondrá su dibujo con axiodrama. Se colocan los elementos importantes de grupo (escultura fija), el protagonista (dibujante), pondrá contenidos a cada parte de esa escultura. El protagonista es invitado a colocarse fuera de la escultura para mirar y escuchar el contenido de su dibujo, que ahora se encuentra en acción. Se solicita un soliloquio, poner en voz alta los pensamientos internos del protagonista, de aquello que estimulo el dibujo en acción. Se hace inversión de rol, para que escuche el soliloquio y también pueda responder sobre algo que siente en ese dibujo-escultura. Inversión de roles para que el protagonista escuche el mensaje y mire el movimiento de la escultura-dibujo, finalmente se solicita una reflexión sobre la experiencia.

Átomo familiar: Se solicita al grupo que recuerde un momento en familia (familia de origen o nuclear), una vez elegida la imagen, se complementa esta con un título, se comparten de manera verbal. Ahora, se elige la imagen que represente al grupo, mediante su elección. El director se queda con la persona que fue electa por el mayor número de elecciones. El director hace algunas preguntas para establecer un lazo de confianza, acto seguido pide al protagonista recuerde la imagen, dónde y cuándo se dio la experiencia. El director lleva al protagonista a ese momento (día-mes-año), entrevista sobre lo que acontece alrededor de la protagonista en ese tiempo-espacio. El director pregunta en qué lugar se encuentran, tiempo-espacio-sitio, después pide que traiga a los personajes de su familia y a un yo-auxiliar que quedará en el lugar del protagonista (alter-ego). El director le pide que coloque a esos personajes de acuerdo a cómo percibe los vínculos, aquí el director puede ocupar formas geométricas para ubicarlos: círculo, cadena, triangulo; el criterio de cercanía o lejanía en el vínculo lo da el protagonista. El director pide al protagonista se coloque detrás de cada personaje para deposita un pensamiento en cada uno de ellos, el pensamiento es acerca de lo que sienten por el protagonista. Al finalizar, el protagonista va a el lugar dentro de la forma geométrica elegida y se le pide que escuche los mensaje, el director percibirá a través de lo que dice cada personaje dónde se encuentra la tensión dramática, y hacia allá dirigirá la primer polaridad rol-contarol, para después elegir otro personaje que haga de testigo de la interacción mediante un soliloquio y denunciar la escena latente. Finalmente se solicita una reflexión en espejo al protagonista.

Visión futura obstruida: Se solicita que elijan una acción que desearían realizar en el futuro. Se colocan varias sillas ordenadas de acuerdo al número de participantes en un extremo de la sala, a la mitad de la misma se colocan 4 o 5 sillas a manera de división, y del otro extremo, 4 o 5 sillas en desorden. Se pide que tomen un lugar en la fila de sillas ordenadas. Se solicita que se numeren de número uno al número de personas participantes. La persona número uno inicia con la experiencia. Pregunta, en cuántos años deseas verte en el futuro haciendo algo determinante de tu vida? Qué personas crees te impedirán que logres tu propósito? (se eligen yo-auxiliares para esos personajes) en inversión de rol, cada personaje que obstruye la visión futura, se dirige al protagonista y le expone las razones del porqué no logrará sus propósitos. En inversión de roles, el protagonista escucha y expresa sus emociones, el director solicita un soliloquio e invita al protagonista a desafiar a esos personajes. Cuando el protagonista se encuentra en el futuro, el director solicita que se dirija así misma del pasado y le comparta lo que tuvo que hacer para estar en esta nueva situación; lo que gano y perdió, dicho esto, se invita al protagonista a salir de la escena, y un lugar privilegiado de sabiduría mire y escuche su escena, y al final de la misma emita un mensaje útil para sí misma en el presente.

 

Concluyendo

Hay una gran diversidad en el empleo y manejo de la metodología de acción, y esta se puede alcanzar, si en verdad se conoce a fondo la teoría y el método del psicodrama, axiodrama, sociodrama, entre otros. Cada técnica llega a integrarse a otras, haciendo posible el desarrollo de una estrategia o dispositivo. Recordemos que lo que sucede en el escenario de psicodrama es una serie de acontecimientos pensados, relacionados para estimular la mente en acción y así contribuir con el desenlace de guiones de vida que limitan los vínculos sanos entre las personas.

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