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Impresiones de un viejo y una joven psicodramatista sobre el XI Congreso Iberoamericano de Psicodrama

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Salimos de España en dirección a Lisboa con la incertidumbre de si accederían a inscribirnos en el Congreso o no, pues el comité organizador nos acababa de informar de que había finalizado la posibilidad de inscripción. Pensábamos, sin embargo, que no habiendo ninguna fecha concreta escrita de final de plazo, la decisión estaba poco justificada. Por eso nos arriesgamos a hacer el largo viaje hacia la ciudad blanca.

Al llegar a la Fábrica Braço de Prata, sede del congreso, la secretaria, en su papel, nos repitió la información de la imposibilidad de inscribirnos. Nos abrió la posibilidad de hablar con el Presidente de la S.P. de Psicodrama. Su amabilidad y comprensión fue tal que prácticamente no tuvimos ni que abrir la boca. El problema estaba resuelto.

Los dos días y pico que siguieron a la inscripción fueron intensos, con numerosos talleres interesantes (al menos en el título), buena organización y actitud acogedora generalizada en todo el colectivo. A pesar de lo difícil de resumir todo lo allí expuesto, de saber que solo asistimos a una pequeña muestra de los numerosos talleres y ponencias, y de que estas impresiones son subjetivas, paso a expresar lo que sería un resumen, desde mi punto de vista:

  1. a) En general, según la experiencia vivida en los talleres, estos giraban en torno a temáticas sociales o psicosociales, subrayando ejercicios grupales de “calentamiento”, o exploración de las características del grupo, más que el trabajo sobre escenas individuales. Es decir, el centro del trabajo fueron aspectos sociodramáticos, más que trabajos sobre psicodrama terapéutico.
  2. b) Como consecuencia del punto anterior los conceptos teóricos y prácticos fueron mucho más exactos ( morenianamente hablando) y mejor aplicados que los temas clínicos: sobre todo la defi nición de una escena psicodramática, la elaboración de lo emocional surgido de ella y la espontaneidad de los “yo- auxiliares”, fueron temas, repito, desde nuestro punto de vista, con deficiencias significativas.
  3. c) Tanto el clima general grupal como la riqueza de experiencias expuestas desde la sociometría (experiencias con pequeños y grandes grupos en barrios, asambleas, instituciones…) justificó sobradamente la asistencia al Congreso. Nuestra reiterada felicitación a la Sociedad Portuguesa de Psicodrama, a su Presidente y al comité organizador.
  4. d) Finalmente el marco ciudadano donde se ubicó, Lisboa, llena de arte, de belleza, de historia, ha sido también un factor muy gratificante, después de las intensas jornadas.

Este es el punto de vista de un psicodramatista “sesentón”, con más de cuarenta años de experiencia psicodramática a sus espaldas. La visión parcial expuesta, quedará muy enriquecida con el punto de vista de una joven psicodramatista, con la que compartí diálogos, viaje y ciudad de residencia. Las siguientes líneas están escritas por ella:

“El onceavo congreso iberoamericano de psicodrama viene cargado de una fuerza joven y llena de vida. Parece que las nuevas generaciones se abren paso en el mundo del psicodrama pisando fuerte. Mostrando su lado más humilde e innovador, lleno de un entusiasmo y valentía que nos recuerdan la sutil pero imperante energía de esta generación. Nos enseña el lado menos contaminado de la sociedad, el punto de vista de personas con un único objetivo de cambiar el mundo, con gestos tan simples como regalar ideas.

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