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El psicodrama en el contexto de violencia hacia las mujeres

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Karin de Fries: Lic. Phil.I, Etnóloga de la Universidad de Zürich, Suiza, Directora de Psicodrama titulada por Dra. Ursula Hauser, IAGP y por la Escuela Mexicana de Psicodrama y Sociometría (EMPS, Jaime Winkler y María Carmen Bello). Psicodramatista, Etnóloga y Pedagoga en diferentes contextos socio-culturales tanto en América Latina como en Suiza, siempre desde un enfoque etno-psicológico y feminista. De 2017 a 2020 terapeuta con Psicodrama en el Centro de Mujeres Juana Azurduy y Docente en la Universidad San Francisco Xavier en Sucre, Bolivia. kadef94@gmail.com

EL PSICODRAMA EN EL CONTEXTO DE VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES
Fries Carceller, K.
Fecha de recepción: 7/09/2020.
Fecha de aprobación: 20/10/2020.
LA HOJA DE PSICODRAMA Nº 71 (38-44)

RESUMEN
Este artículo realiza una aproximación de cómo el Psicodrama en procesos terapéuticos cortos, con grupos de mujeres, víctimas de violencia de pareja, posibilitó transformaciones en las referencias intrapsíquicas y roles interpersonales de las mujeres. Describe y concluye las mejoras en las vidas de las mujeres en terapia logrando pasos importantes en sus procesos de sanación y de salidas de ciclos de violencia.

ABSTRACT
This article makes an approximation of how Psychodrama in short therapeutic processes, with groups of women, victims of intimate partner violence, enabled transformations in intra-psychic references and interpersonal roles of women. It describes and concludes the improvements in the lives of women in therapy achieving important steps in their healing processes and exits from cycles of violence.

Introducción

Por razones de espacio no se desarrolla todo el marco teórico de la violencia de género, sino más bien unas pinceladas conceptuales para comprender las estructuras de la violencia genérica. Me referiré a la categoría ‘género’, a los conceptos ‘patriarcado’ y ‘violencia genérica’ incluyendo las consecuencias negativas de las mismas en la mujer.

La categoría ‘género’ es una construcción teórica, necesaria para analizar nuestras realidades, así como es la categoría ‘clase’, ‘etnia’, ‘rural’, ‘urbano’ y otras. El ‘género’ es una categoría de análisis que define un conjunto de características diferenciadas asignando a hombres y mujeres (Lagarde, 2015). Pionera de las reflexiones sobre la construcción socio-cultural de ‘género’ ha sido Simone de Beauvoir cuando en 1949 argumentó y explicitó que “una mujer no se nace, se llega a serlo” (Beauvoir, 1949). Los aportes de Beauvoir son referencia teórica hasta hoy en día. La categoría ‘género’ es muy útil para el análisis ya que no pretende ser ni filosofía, ni teoría, ni concepto, sino una categoría de análisis.

El Patriarcado es un sistema ordenador de las relaciones socio-culturales, políticas y económicas que impone jerarquías, en las cuales la hegemonía masculina-genérica es transversal, quiere decir estructura todas las otras jerarquías como clase, etnia, generacional y otras (CJA, 2017). El sistema patriarcal, construido históricamente, es funcional para la acumulación de riqueza de una élite, a través de la extracción de recursos naturales y de valores de trabajo (plusvalía), tanto en los espacios públicos como privados. El patriarcado permite la instalación de la supuesta supremacía masculina de una clase y etnia superior. El mecanismo de reproducción del sistema patriarcal más sofisticado es la instalación de la normalidad de diferentes formas de violencia, la imposición de lo que es ‘ser mujer’ y ‘ser hombre’, que es ser ‘padre’ o ‘madre’. Así también los ‘micromachismos’, otra normalización de violencia hacia las mujeres que son expresiones, canciones, chistes o publicidad sexistas. Todas estas formas de violencia normalizada instalan en hombres y mujeres imaginarios que definen a las mujeres como objetos de pertenencia de alguien, que las mujeres “no son completas”, que necesitan al hombre para “completarse”. Esta violencia sexista-patriarcal posibilita el control sobre los cuerpos y vidas de las mujeres. Hegemonía significa poder y control, por ello los hombres machistas se sienten con el “derecho” de controlar y castigar a las mujeres, según su criterio patriarcal. Descubrimos entonces la relación entre el micro y macro mundo desde el poder patriarcal, lo cual nos indica las causas estructurales de la violencia genérica. Violencia genérica es “todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual, económico o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se produce en la vida pública como privada” (O.N.U, 1993). La sumisión al orden patriarcal significa para las mujeres no poder vivir un desarrollo humano pleno, significa sobrevivir la violencia genérica y luchar por espacios vitales y de autodeterminación.

La Organización Mundial de Salud, OMS, en su informe 2013 recalca que la violencia hacia las mujeres es un problema mundial de salud pública. Un estudio realizado por el Centro Juana Azurduy, CJA, afirma que, en Bolivia en la ciudad de Sucre en 2016, 9 de 10 mujeres han sufrido algún tipo de violencia de su pareja (física, psicológica, sexual o económica) en los últimos 12 meses pasados y un tercio de ellas ha vivido las cuatro formas de violencia durante su relación de pareja (CJA, 2017). En la publicación ‘Comprender y abordar la violencia contra las mujeres’ la OMS resume las consecuencias negativas de la violencia genérica en el campo de la salud psíquica de la siguiente manera: baja autoestima, depresión, insomnio, trastorno de pánico, ganas de llorar sin motivo, trastornos del sueño y de los hábitos alimentarios, sentimientos de vergüenza y culpabilidad (WHO, 2013).

El Centro de Mujeres Juana Azurduy (CJA) en Sucre Bolivia lleva 30 años de labor Uno de sus programas, ‘la Defensoría’, brinda acompañamiento jurídico y psicológico a las mujeres para reivindicar su derecho a una vida sin violencia (1). Desde el año 2019 ‘la Defensoría’ decidió hacer un salto cualitativo ofreciendo a las mujeres terapias grupales en sustitución de los talleres psico-educativos. Este cambio se debe en parte a las experiencias realizadas en el CJA con Psicodrama. Los procesos grupales de terapia con Psicodrama mostraron cambios positivos visibles en las mujeres participantes. Iniciamos con una experiencia piloto en el último trimestre 2017, seguido por dos grupos terapéuticos en el año 2018 que son el objeto de esta sistematización y en el 2019 se continuó con los procesos terapéuticos con Psicodrama.

Este resumen de la sistematización realizada es una aproximación a los procesos transformadores vividos por mujeres en situación de violencia de pareja durante una corta psicoterapia con Psicodrama. A la vez busca alimentar futuras experiencias similares a través de la descripción de los resultados alcanzados y conclusiones elaboradas. Dar voz a las mujeres que viven en situación de violencia o que están saliendo del ciclo de violencia era uno de los objetivos centrales, así como definir las resignificaciones y transformaciones vividas por las mujeres y visibilizar el aporte del enfoque feminista para la comprensión de la violencia genérica. Las conclusiones se alimentan también de los procesos terapéuticos con Psicodrama en el Centro Juana Azurduy en los años 2017 y 2019.

 

Método

Cada investigación científica se desarrolla en un contexto histórico-cultural concreto y esta sistematización está territorialmente ubicada en Sucre, capital de Bolivia y ciudad donde el Centro Juana Azurduy tiene su sede. Sucre es una ciudad colonial conservadora, ubicada en uno de los valles andinos a 2’800 metros sobre el nivel del mar. En el primer período del gobierno del MASISP (2005-2010) liderado por el presidente electo Evo Morales Ayma, primer presidente indígena de Bolivia, se constituyó un Estado Plurinacional con una nueva Constitución en febrero 2009. Sucre, llamada ‘ciudad blanca’, se convirtió en este proceso transformador en ciudad multicultural por la migración campo-ciudad y ciudad-ciudad. La cultura e idioma del campo es Quechua. Estas características, la experiencia de la migración y la multiculturalidad, se reflejaron también en los grupos de terapia con Psicodrama. De las 17 mujeres participantes, cuatro nacieron en Sucre, cuatro inmigraron desde otras ciudades y nueve desde el campo. La maternidad como elemento constitutivo de ser mujer y sus mandatos históricos patriarcales respectivos, fuerte en este contexto históricosocio- cultural, son otros aspectos importantes en la composición de los dos grupos. Solo tres mujeres no eran madres y una de las tres no tiene hijos por haber sufrido dos abortos provocados por la violencia de la pareja. Las edades de las mujeres oscilaban entre 20 y 60 años, la educación formal entre baja escolaridad y nivel universitario, la ocupación entre profesional, trabajo formal e informal o trabajo en casa. La mitad de mujeres vivían con la pareja violenta al llegar al CJA y tres de ellas se separaron en el transcurso de la terapia.

Las experiencias de terapia con Psicodrama en el CJA son experiencias pioneras en Bolivia. La participación de las mujeres en los procesos terapéuticos con Psicodrama fue voluntaria. Era después de una primera sesión de Psicodrama cuando ellas decidieron seguir o no con la psicoterapia grupal. Treinta y tres mujeres participaron en una primera sesión (dos grupos): dos mujeres decidieron de no seguir, catorce llegaron una segunda o tercera vez, pero por razones de trabajo o cuidados familiares no pudieron seguir el proceso. Fueron diecisiete mujeres que vivieron un proceso psicoterapéutico completo en 2018. Estos números comprueban qué difícil es para las mujeres poder dedicarse a sí misma una tarde semanalmente durante dos meses. La sobrecarga de tareas y la socialización patriarcal de ‘ser para el otro’ dificulta a muchas mujeres tener un espacio individual o colectivo para sí misma.

 

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Primera aproximación a procesos grupales de terapia con psicodrama

La investigadora y terapeuta Leonor Walker dijo que la mejor forma de comprender la violencia doméstica es escuchando las descripciones dadas por las personas que la han experimentado (Walker, 2012). Esta afirmación también es válida en cuanto a la vivencia de la terapia con Psicodrama. Iniciamos la aproximación a las vivencias psicodramáticas con las palabras de las mujeres.

Escuchemos entonces como las mujeres en las entrevistas pos-terapia hablan del Psicodrama: recordando… “El psicodrama hace sentir que sí existimos, una se siente capaz para hacer después” definiendo… “El psicodrama es un espacio donde trabajas desde la punta de los pies hasta la cabeza, es un espacio donde puedes manejar todo tu cuerpo, donde se trabaja no solo el diálogo, sino con muchos objetos que te ayudan a expresar lo que sientes, lo que tienes y lo que quieres” “El Psicodrama es justamente lo que se necesita, es una medicina correcta en el tiempo preciso que una necesita. El apoyo emocional, el abrirse, sacar las cosas, es lo que se necesita después de una violencia extrema, como en mi caso.” y valorando… “El Psicodrama me significa volver a vivir” “No ha sido solo una experiencia para mí, sino ha sido algo más, otra manera de pensar, de actuar, de expresarme”.

Proceso terapéutico con psicodrama en las palabras de las mujeres

Agrupé las palabras de los ‘sharings’ (compartir verbalmente después de la accióncreación) de todas las 16 sesiones según la cantidad de veces pronunciadas. Era importante incorporar los ‘sharings’ de todas las sesiones y no solo de la última porque el desarrollo, ritmo y avance del proceso terapéutico son para cada mujer diferente, dependen de los espacios de reflexión que cada mujer tuvo anteriormente, depende también de la resiliencia o resistencia existentes en la mujer. Para representar cuantitativa- y cualitativamente las experiencias terapéuticas de las mujeres a través de sus propias palabras, retomé una metáfora del contexto cultural boliviano. Elegí la metáfora de la ‘Pachamama’ para comprender los elementos y el transcurso de un proceso terapéutico con Psicodrama. Las metáforas, los imaginarios culturales colectivos que llevamos dentro, nos ayudan a comprender la profundidad de lo sintetizado. La ‘Pachamama’ muchas veces es ilustrado como una ‘montaña mujer’ o cómo un triángulo. Son las repeticiones de palabras que dibujan el triángulo, esa montaña cósmica de la Pachamama que ilustra el proceso terapéutico. Los números en paréntesis son las veces que las mujeres han dicho esas palabras en los cierres de las sesiones:

• La tierra y su cuidado (75): “cariño, apoyo, alegría, felicidad, unión, esperanza, tranquilidad”

• Las semillas (59): “el grupo y experiencias valiosas, el poder expresarme con libertad, el saber y aprendizaje, la reflexión y la confianza”

• Viento, sol y agua (37): “abrirme a nuevas experiencias, fortaleza, valor, valentía, lucha”

• La cosecha (24): “ánimo y cambio, convicción de que sí se puede, un paso adelante, está en mis manos, no tener miedo, dejar el miedo”

• Transformaciones en cuerpo y alma (2): “seguir en espacios de creación colectiva entre mujeres, crecimiento personal”

Lectura de la metáfora ‘La Pachamama’

En el contexto cultural boliviano un proceso de cura es andar de la mano con la Pachamama y el Tata Sol. Para el proceso de cura de la violencia patriarcal machista retomé la metáfora de ‘La Pachamama’. Para iniciar un proceso profundo de terapia se necesita una base grupal sólida. El proceso individual y colectivo para sanar cuerpo y alma inicia con lograr la creación de un grupo en la conceptualización moreniana: donde el tele fluye, donde vínculos sanos se construyen y curan, donde estas nuevas experiencias se nutren de alegría, esperanza, cariño, tranquilidad, apoyo y de sentir la unión (el grupo). El trabajo y la lucha por las transformaciones surgen de las mujeres mismas y se necesita permanencia y más que una semilla: confianza, libertad y encuentros grupales (la mente en acción). El Psicodrama ofrece la alimentación de los procesos de cambios y transformaciones posibles para mujeres en situación de violencia: el poder hablar, escuchar a otras, reelaborar traumas encontrando nuevas salidas de los mismos y construcciones colectivas de comprensión y nuevos conocimientos. Estos pasos permiten dejar el llanto y el dolor, dirigir la energía vital hacia la transformación y el desarrollo personal. La transformación es difícil, pero posible y eso nos da esperanza. Queda plasmado el deseo de terapias con más larga duración. Para una ‘Pachamama’ sin violencia necesitamos espacios emancipatorios y procesos psicodramáticos en primer lugar para mujeres, pero también para hombres que buscan transformaciones antipatriarcales. Necesitamos procesos de cambios a nivel individual, grupal y societal que logren cambiar las estructuras patriarcales, coloniales y capitalistas.

Los resultados obtenidos en las terapias grupales con psicodrama

Después de haber analizado y sintetizado los procesos psicodramáticos, ahora vamos a resumir los impactos alcanzados. Los indicadores para definir los resultados encontrados están agrupados por ‘temas emergentes grupales’, ‘resignificaciones de referentes intrapsíquicos” y ‘transformaciones de vínculos’ de las mujeres. En esta Parte I abordamos los ‘temas emergentes grupales’.

Los temas emergentes grupales surgen del caldeamiento y de la red télica que aflora en esta primera fase de un Psicodrama. El ‘tema emergente grupal’ es el tema de mayor necesidad, identificación grupal y emocionalidad manifiesta en el ‘aquí y ahora’. En el desarrollo del mismo se involucra todo el grupo desde los diferentes roles que son: protagonista, doble, yo-auxiliares o como grupo-coro. La metodología grupal del Psicodrama permite que cada participante pueda elaborar sus conflictos intrapsíquicos y al mismo tiempo interpersonales, a su ritmo, según sus recursos internos y elaboraciones de vivencias pasadas. Las acciones del grupo, la creación de imágenes y escenas desde las subjetividades de una o varias participantes, posibilitan también bajar o sobrellevar las resistencias que puedan surgir al afrontar situaciones conflictivas o traumáticas. Además, el primer tema emergente en un proceso grupal es indicador, es un telón que se abre, mostrándonos uno de los conflictos interpersonales y a la vez societales importantes a afrontar, un emergente manifiesto no solamente de la Protagonista, sino del espacio cultural-histórico del cual ha surgido. Cada individuo en su formación del ‘yo’ y el desarrollo de su identidad carga ‘daños comunes’, producto de una íntima herencia histórica cultural que adquiere desde su socialización concreta. Por lo que el tema emergente, más allá de fuertes o débiles resonancias en cada mujer del grupo, es fácilmente asumido por todas, pues en alguna medida es un tema de base común (Hauser, 1988). La psicoanalista y maestra de psicodrama Dra. Ursula Hauser (1988) describe este fenómeno con las siguientes palabras: “Desde el punto de vista etnopsicoanalítico se considera el primer tema del grupo como indicador principal de enfoques socio-culturales vividos con mayor investidura de conflictos, es decir con más potencial y necesidad de cambio social. (…) Sabemos desde la clínica que los momentos más significativos son el momento de iniciar la terapia y cómo finalizarla. Es decir, que estamos trabajando con los grandes temas de NACER Y MORIR, DE AMAR Y SEPARARSE, que movilizan los deseos y los miedos del ser humana/o. (…)” (p.47).

La violencia como hilo conductor en la construcción y vivencia del ‘ser mujer’ En esta experiencia de Psicodrama con mujeres en situación de violencia el primer ‘tema emergente’ surge en la segunda sesión, porque en la primera se trabajó grupalmente la creación grupal, la confianza y el espacio seguro. Las mujeres en situación de violencia de pareja viven su sufrimiento en silencio. La violencia de pareja implica aislamiento social, desconfianza en otras personas y auto-destrucción en diferentes niveles y formas. En los dos grupos el primer tema emergente fue la violencia, no la violencia de pareja, sino la violencia vivida en otro espacio y tiempo, lo cual nos muestra la interdependencia de los diferentes tipos de violencia. En el primer grupo la Protagonista elabora, en una catarsis integrativa, la violencia que ha vivido en casa desde niña, las violaciones en la escuela por autoridades y por otros hombres, así como su lucha por una vida digna con su hija, ahora adolescente. Esta primera elaboración individual y colectiva también nos hace comprender, porque muchas mujeres no pueden terminar su bachillerato, aprender un oficio o estudiar una carrera, así como fue para la protagonista. Las diferentes y continuas formas de violencia necesitan de toda energía vital para sobrevivir, queda poco o nada para estudiar o profesionalizarse. La protagonista del segundo grupo nos presenta su situación laboral, su jefa que le grita y como estos gritos le paralizan y le es imposible cualquier acción o palabra. Esta situación nos lleva en el escenario psicodramático a la relación de pareja y de su padre: control, abuso de poder, violencia – una sola línea patriarcal para el sometimiento de la mujer. Estos son entonces los conflictos – los sometimientos de la mujer a través de diferentes formas de violencia – con más potencial y necesidad de cambio social en Bolivia (2017-2019). El primer tema también es indicador del abanico de conflictos latentes que tienen necesidad de abrirse y trabajarse en el transcurso del proceso terapéutico. En los dos grupos los temas elegidos durante la terapia fueron conflictos, diferentes formas de violencia familiar, durante la niñez o adolescencia, el abandono de la madre, la soledad y la búsqueda de cómo educar a las/ los hijos sin violencia. En los dos grupos (en la cuarta y sexta sesión respectivamente) fue trabajado el temor de volver a enfrentarse con el agresor, lo cual fue reelaborado en el escenario psicodramático, en la ‘plusvalía de realidades’, viviendo otras respuestas y salidas de la situación y de este vínculo violento. La intensidad y profundidad de las reelaboraciones posibles no fueron iguales para todas las mujeres, pero todas trabajaron conflictos y vínculos violentos, desde diferentes roles: desde el profundo trabajo como protagonista o doble, desde un rol específico como yo-auxiliar o desde las resonancias como parte del coro. J.L. Moreno desarrolló el concepto de la ‘Surplus Reality’ por su convicción de que las limitaciones de la vida cotidiana pueden ser superadas en la realidad del juego. En el juego se pueden escenificar encuentros nunca sucedidos, encuentros con personas no presentes, fallecidas o fantaseadas. En la ‘plusvalía de realidades’ animales, objetos y cosas pueden obtener un rol y de esta manera ayudar a la elaboración de conflictos y cura de vínculos de la protagonista. En la creación espontánea del juego, todo puede ser puesto en escena. Moreno llama este aspecto del juego (dramatización) una ganancia de la realidad, la cual fue quitado al ser adulto y que habría que devolvérselo para poder sanar los roles que enferman. Con el término ‘plusvalía’ Moreno quería explicitar la referencia a la economía política marxista. Para Zerka T. Moreno la ‘Surplus Reality’ es la base del arte de curar (Moreno, 2000). Al alistar los conflictos trabajados en los dos procesos, se confirma la tesis de un diagnóstico grupal posible a través del primer ‘tema emergente’.

Conclusión

El método de psicodrama es efectivo en el tratamiento de consecuencias negativas de la violencia genérica y es aplicable en contextos interculturales. El trabajo corporal es un recurso necesario y de gran impacto en el trabajo terapéutico con mujeres en situación de violencia. El psicodrama feminista tiene como base conceptual teórico los aportes del movimiento feminista y las principales propuestas para los procesos terapéuticos son a) abrir un espacio y tiempo para que las mujeres descubren sus propias palabras, entrenan pasos de autonomía y de solidaridad b) buscar interrumpir la transmisión de roles y mandatos históricos patriarcales c) ver que existen otras mujeres, grupos y movimientos que luchan contra la violencia genérica y las estructuras patriarcales capitalistas y d) ofrecer una dirección de sesiones psicodramáticas con visión y autenticidad feminista. Esta metodología también es válida para grupos mixtos o grupos de hombres que buscan transformaciones antipatriarcales. En la Parte II, que será publicada en el próximo número, desarrollaré los impactos de los procesos terapéuticos con psicodrama en grupos de mujeres en situación de violencia en cuanto a las ‘resignificaciones de referentes intrapsíquicos’, ‘transformaciones de vínculos’ y mejora en la vida de las mujeres.

(1) La ruta integral de atención a mujeres en situación de violencia y sus bases legales y conceptuales del CJA está descrita en la guía GAVVI, la cual es a la vez la guía para los servicios integrales municipales (SLIM) en diferentes departamentos del país. La GAVVI fue actualizada a principio del 2019 incorporando el nuevo enfoque de terapia psicológica grupal y es el mismo CJA que realiza la transferencia a los municipios interesados. Bolivia cuenta con una excelente ley para garantizar una vida sin violencia para las mujeres, conocido como ‘ley 348’.

BIBLIOGRAFÍA

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