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Experiencias

El pez dorado.

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El teatro Espontáneo al rescate de las narraciones orales en el desierto y la costa norte de Chile.

Guillermo Ward

Guillermo Henry Ward Gómez, iquiqueño (Chile) con una vasta trayectoria en el campo de la educación, el teatro y la
psicología, desarrollando y fusionando estas tres disciplinas íntegramente en todas sus actividad profesionales (Estudios, vocación y oficio) en el norte del país, región de Tarapacá desde hace más de cuatro décadas.

Profesor de Educación General (Arte) y de Educación Especial (Déficit Intelecual), Psicólogo, Psicoterapeuta, Psicodramatista, Magister en Dirección y Gestión de Recursos Humanos. Director teatral, actor y dramaturgo. Diplomado en Gestión Cultural. Especializado en Teatro Espontáneo formado por la maestra María Elena Garavelli (Córdoba, Argentina). Creador y Director del Colectivo Zeta Chile de Teatro Espontáneo y de la Compañía de Teatro Viola Fénix de Iquique, Chile.

Ha publicado a la fecha varios libros sobre la memoria cultural de la región, de dramaturgia y de teatro infantil.
Actualmente su trabajo está centrado en la inclusión de los jóvenes y adultos con síndrome de Down con quienes ha montado 2 obras de teatro, “El Aprendiz de Sonrisas” y “El buen día de los niños mariposas”
(https://www.youtube.com/watch?v=sISmHV_eYsQ.)
Se desempeña laboralmente en el municipio local como Coordinador de los Centros de Recursos para el Aprendizaje,
CRA, de 22 Escuela Públicas (Bibliotecas Escolares). También ha sido Director de Cultura a nivel regional. Desde el año 2017 se le ha reconocido a nivel nacional como Miembro Correspondiente de la Academia Chilena de Bellas  Artes, área Artes de la Representación, del Instituto de Chile.

EL PEZ DORADO.
Ward Gómez, G.H.
Fecha de recepción: 6/04/2019.
Fecha de aprobación: 15/04/2019.
LA HOJA DE PSICODRAMA Nº 68 (97-105)

RESUMEN
El norte de Chile es una zona desértica, histórica por sus reivindicaciones sociales, derechos humanos y represiones políticas. A 1.800 kilómetros de Santiago, la capital del país, se encuentra Iquique a orillas del mar, ciudad que tiene como telón de fondo enormes cerros de tierra y arena. Arriba está la pampa seca mineral y el altiplano. Hasta estos lugares y por las caletas del litoral llegó el Colectivo Zeta, agrupación iquiqueña conformada por actores adultos para rescatar y poner en valor vivencias e imágenes de sus pobladores con su territorio. Los relatos surgidos mediante el Teatro Espontáneo como modalidad participativa, dinámica y humana, se han registrado en dos libros: Narraciones del Desierto (2018) y El Pez Dorado, Narraciones de Caletas (2019), concluyendo que esta experiencia bien puede ser una opción efectiva entre las metodologías de investigación cualitativa.

ABSTRACT
The north of Chile is an arid desert, which made history as the setting for the claim for social and human rights, as well as political repression. Iquique, located 1,800 kilometers from the capital, is a sea-side city with a long beach and a backdrop of huge earth and sand hills. Over them, we find the dry pampa, rich in minerals, and the high plateau. Colectivo Zeta Chile, a group of adult actors from Iquique, was able to visit these places and fishing villages on the coast in order to understand the value of experiences and images of the relationship between people and their territory. The stories that emerged by means of the practice of Spontaneous Theater, as participative, dynamic and human modality, have been recorded in two books: Narrations of the Desert (2018) and The Gold Fish, Small Port Narrations (2019), concluding that this experience may serve as an effective option among qualitative research methodologies.

INTRODUCCIÓN

Presentación de la escena El Teatro Espontáneo reconoce sus raíces en el teatro de la espontaneidad creado y utilizado por Jacobo Levy Moreno. “Consiste, básicamente, en la narración de historias a cargo de las personas que asisten a la función. Las historia son representadas, en el mismo momento, por un grupo de actores entrenados, incluyendo la improvisación, la música y la danza” (Garavelli, M. 2003, p. 22). La razón, según Moreno (1977) fue para darle voz a los sin voz, escuchar la cotidianidad, lo particular, permitir la expresión, que surjan las emociones, conocer los sentimientos que afloran en las personas. Desde estos relatos alternativos se van construyendo las otras realidades, historias complementarias de la gente, del pueblo, de protagonistas anónimos que tienen tanto que decir y que al contarlas o al escucharlas sirven para ponerse en el lugar del otro, no sentirse tan solo, porque también les sucede a los demás y muchas veces es muy similar a nuestra propia historia.

El escritor e historiador chileno Jorge Baradit (2016, p.9), se refiere que “La historia que nos contaron en la escuela hace veinte o treinta años está plagada de omisiones y tergiversaciones acomodaticias, que esconden lo inconveniente y pulen lo demás como un pedazo de mármol muerto e inamovible”. Efectivamente las historias oficiales de los pueblos, de los países, son historias consensuadas, las políticamente correctas enalteciendo o minimizando por parte del Estado o de los gobiernos hechos políticos; conquistas territoriales, héroes, campañas militares, etc. Historias más de vencedores que vencidos, historias con apellidos lustrosos. De pobres, de guachos(1) y diversidad sexual solo se hacen referencias de soslayo, porque los lados B no se cuentan y si son contadas por cronistas audaces, periodistas o historiadores alternativos, se leen con cierta incredulidad. Son muy distintas a las oficiales, ante ello hay que leer y conocer las dos caras de una moneda.

El propósito de este trabajo es dar a conocer una experiencia efectiva en el rescate de las narraciones orales a través del arte teatral en una dimensión participativa, menos formal y de comunicación directa entre público y actores, sin roles preestablecidos, ni libretos y donde la cuarta pared (2) de Stanislavski (2013) se derriba. Como dice Moreno (1972), las conservas culturales rigidizan y se pierde la espontaneidad, en cambio esta modalidad, como lo define María Elena Garavelli (2003.p, 22) “Se trata de un teatro de trasmisión oral, sin libreto; un teatro de improvisación que se desarrolla a partir de los relatos narrados por la audiencia, es un proceso de creación colectiva”. Desde esta perspectiva el Colectivo Zeta, única agrupación que se dedica a esta disciplina en el Norte de Chile, ha registrado, transcrito y sistematizado los relatos y la experiencia que ha venido realizando con comunidades pequeñas durante estos últimos años. Quizás método e instrumento que bien podrían utilizarse dentro de las metodologías de investigación cualitativa para los estudios de las dinámicas comunitarias, si ese fuera su propósito, el nuestro en esta primera etapa y cómo objetivo primario solo fue llevar Teatro Espontáneo desde la escena para poner en valor las narraciones orales de sus habitantes en relación a sus territorios. El año 2017 en los poblados del Desierto de Atacama y el 2018 replicándose en el borde costero, en las caletas de pescadores al sur de Iquique. Reductos ancestrales de primeros habitantes con más de 8.000 años A.C., correspondiente a la Cultura Chinchorro (Arriaza, 2016) y a los Camanchacos o Changos (Castro, 2001), pobladores nómades cuyos territorios volvieron a poblarse manteniendo un intercambio basado en el trueque con los habitantes de arriba (3) (de la pampa, del desierto). Sin embargo, a partir del siglo 17, luego de la bonanza de los fertilizantes y de la abundancia en recursos marinos, nuevamente quedan deshabitados. Hoy, por las características geográficas, económicas y el alto flujo inmigrante, producto de la reactivación de la minería del cobre y de la Zona Franca, estas caletas agrestes, sin infraestructuras, ni servicios básicos vuelven a ser habitadas por los neo changos(4), con características socio culturales a veces similares a sus antepasados, sumándole todos los pro y contra de la globalización.

Luego de estás dos itinerancias, que descentraliza la cultura llevando Teatro Espontáneo a zonas muy distantes de la ciudad (Iquique tiene 200.000 habitantes), sin espacios adecuados, amplificación, iluminación, escenarios y camarines; a pesar de ello, para el actor, lo simple de los recursos utilizados y la escucha activa(5) adquiere mayor importancia que un libreto, un dramaturgo o lo construcción tridimensional de un personaje y establece un vínculo con el público. Esta conexión con la emoción del otro facilita la apertura de las narraciones orales de sus habitantes, los recuerdos relacionados con sus territorios, hay pertinencia y raíces en sus historias. Dalmiro Bustos (1997) frente al tema de la representación escénica, señala, para que representar una obra ya escrita si la vida ofrece tantas historias que merecen ser vividas en el escenario.

Juan Pablo Cornejo(6) en el prólogo del libro “Narraciones del desierto” (Ward, 2018) expone como el Teatro Espontáneo ha ido adquiriendo una posición cada vez más importante dentro del mundo de las intervenciones sociales y grupales como en el mismo universo del Teatro. Da a conocer las esferas de desenvolvimiento que surgen de su técnica, las que agrupa en tres distintas áreas que se interrelacionan entre sí. Una de ellas son las artes, relacionadas con la estética de la escena, la mejora de la expresividad, originalidad, versatilidad y el lenguaje de la historia. La otra es la interacción social, relacionada con la generación de una atmósfera segura de expresión de las narraciones; inclusión, no juicio; conocimiento psicológico y relacional y despertar de las inquietudes sociales. Y por último, lo ritual, mantención de reglas y estructuras básicas, elementos transpersonales de comunicación, objetivos de transformación grupal a través de un evento ritualista y tradición oral. Las tres esferas al interactuar entre sí, permiten que la energía grupal fluya, generándose un dinamismo y sinergia del actuar de éstas.

(1) Término usado en Chile para referirse a alguien que no tiene padre o madre.

(2) Se refiere a que un escenario tiene tres paredes: fondo, lado derecho e izquierdo y la cuarta pared sería la boca abierta que da hacia el público, que los actores no deben traspasar, por ser otra de las murallas del espacio escénico del cuadrilátero imaginario.

(3) El término “arriba” se usa para referirse a los poblados cercanos y distantes que están ubicados sobre los cerros que delimitan Iquique, cerros que son parte de la cadena montañosa de la Cordillera de la Costa.

(4) Neo changos, la palabra “changos” se usa también para referirse a los pescadores básicos, artesanales, habitantes de la costa de Chile, por lo cual el termino significa: “nuevos pescadores”

(5) La escucha activa es una técnica y estrategia específica de la comunicación humana. Basada en el trabajo de Carl Rogers, es utilizada en campos como la enfermería, la psicoterapia y la resolución de conflictos.

(6) Juan Pablo Cornejo Diez de Medina, Médico Psiquiatra, Psicoterapeuta, postitulado en Psicodrama y especialista en Teatro Espontáneo. Académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Santiago-Chile.

Una persona mil historias

En el año 2017, se rescató la identidad y las historias de los habitantes de seis poblados de la pampa del Tamarugal instalados en pleno Desierto de Atacama a partir de los 150 kilómetros de distancia desde Iquique y en algunos casos más de 1.500 metros de altura sobre el nivel del mar: La Tirana, Pozo Almonte, Pica, Huara, Pisagua y Camiña. El rescate se realizó a través del contar historias, donde los asistentes a las funciones, personas adultas, estudiantes, vecinos, quienes narraban libremente una historia personal relacionada con
su territorio, la que era escuchada por la audiencia, por los actores de la Compañía y por el Director, que atentamente captaba la esencia emotiva y narrativa, el corazón de la escena; construyendo lo que Garavelli (2001) denomina, la síntesis poética, como propuesta del Director a la Compañía para su representación en escenas, a través de diferentes modos y/o estructuras con el fin de darle forma y poner el cuerpo en esa historia, donde la representación dramática fue construida desde la propuesta indicada por el Director, como por la sintonización en la comunicación corporal, relacional y emotiva de los actores en base a las resonancias internas que surgieron de la historia narrada, intentando expresar de la manera más fidedigna posible la esencia de la historia del narrador. Se entiende por parte de la Compañía la expresión dramática de los actores, como una especie de regalo y devolución a quienes las han narrado de una manera respetuosa y considerada con la intimidad de éstos y sus historias. Así en cada lugar de la pampa surgió una idea, un emergente grupal común con historias humanas distintas, que van de la religiosidad popular en la veneración de la Virgen del Carmen, a los Campos de Concentración de la dictadura, desde zonas agrícolas de extensas quebradas donde se escondieron algunas milicias del Che Guevara, hasta oasis tropicales en pleno desierto con aguas termales, guayabas, mangos, limones y naranjas que van desempolvando de chusca(7) tantas injusticias sociales y de guerras por territorios mineros bañados de sangre en el 1.800. Al evaluar esta itinerancia por el desierto, se concluyó que las visitas del Colectivo Zeta sirvieron para ofrecer espacios para el encuentro ciudadano, otorgar oportunidad de ser escuchados, de dar voz a los sin voz. Sin embargo en algunas localidades a pesar que la convocatoria fue compleja debido que los fines de semana sus habitantes bajaban a la ciudad (Iquique) y no se encontraban en sus pueblos, valoramos esa asistencia donde no importaba la cantidad sino la calidad de sus relatos, donde con solo una persona ya teníamos mil historias.

De la pampa a la costa

La segunda itinerancia de expansión territorial, orientada a la descentralización, a desarrollar ofertas culturales y artísticas en los sectores apartados de los centros urbanos, para revertir la situación centralista y egocéntrica donde “todo se da, crea y ofrece prioritariamente en las grandes ciudades” (Ward, 2019, p.17), fue hacia la costa iquiqueña, a seis caletas de pescadores: Los Verdes, Caramucho, Chanavayita, Chanavaya, Rio Seco y San Marcos, para conocer sus historias y su identificación con el mar y la pesca en estos poblados, aún más abandonados socioculturalmente que los de la pampa, quienes en la actualidad viven un proceso de reinstalación en los antiguos asentamientos de sus ancestrales habitantes. Se denominó, El Pez Dorado, haciendo referencias al momento instantáneo de calidad, de conexión que define Peter Brook (2001) como el instante, la millonésima parte de un segundo en que actor y público se relacionan estrechamente, como en un abrazo físico, donde lo que cuenta es la densidad, el espesor, la multiplicidad de capas, la riqueza; en resumen la calidad del momento. Loreto Campusano(8) (Ward, 2019,p. 15), prologuista escribe, “Guillermo nos permite con el libro El Pez Dorado, conocer a los nómades de hoy, al pescador, al habitante de la costa de verdad, las raíces indígenas, el transito del salitre, la sal y el fertilizante, la empresa de algas, el cambiar de la agricultura al mar, la fuerza de hacer renacer un puerto, el verano eterno; esas sonrisas, las del vivir más en la vida sencilla.”

Los primeros habitantes

Para Arriaza en su trabajo La Cultura Chinchorro (2016), identifica a los primeros habitantes del borde costero del norte de Chile por los hallazgos y los aportes de la denominada Cultura Chinchorro, constituida por grupos de indígenas cazadores y recolectores, quienes desde hace más de 8 mil años antes de Cristo, se asentaron en las costas nortinas, prodigas en productos marinos y cercanas a fuentes de agua dulce, dejando huellas evidentes de su existencia y forma de vida (Momias y ajuares mortuorios). Además de los Chinchorros, Castro (2001) describe en Atacama en el tiempo, publicación de la Universidad de Chile, que existió también un pueblo más disperso y rudimentario, los Changos o Camanchacos(9), que ha servido para agrupar a los diversos pueblos costeros prehispánicos que habitaron la zona comprendida entre Camaná (Perú) y el río Elqui (Chile) en la costa de Sudamérica, llegando a comprender sectores como Boca del Río, La Yarada, Ite, Arica, Iquique, Tocopilla, Paposo y Taltal, siendo Iquique el lugar donde hubo más concentración de Changos, quienes se dedicaban principalmente a la pesca, agrupándose en pequeñas familias. Rendían culto a los muertos, a los que enterraban junto con sus herramientas.

Aunque los Changos escribe Castro (2001) fueron los más atrasados y pobres del litoral, demostraron gran destreza para aprovechar los recursos que les brindaba el mar. Como diestros pescadores nómades se movilizaban de un punto a otro en livianas y ágiles balsas hechas de piel de lobos, con las que recorrían caletas, islotes, loberías, incluso emprendían viajes mar adentro, aprovechando con habilidad los pocos elementos de que disponían para sostener su existencia. Fue un pueblo pacífico, de organización básica, haciéndolos incapaces para defenderse y progresar. Fuertemente aferrados a sus formas de vida simple y natural, aunque mezclados con otras etnias, y de mantener contacto con pueblos más avanzados, no se dejaron influir por éstos. El mar los determinó y mantuvo toda su escasa cultura acosados por la civilización que avanzada rápidamente, también sus rancheríos hechos con productos del mar fueron desapareciendo de la costa.

(7) Chusca, es un tipo de arena muy fina y extremadamente liviana del Desierto de Atacama.

(8) Psicóloga Psicoterapeuta, Psicodramatista. Actriz de oficio y clown. Directora de Alas Teatro Espontáneo, Santiago, Chile.
Profesora acreditada en Teatro Playback. Secretaria Regional para América del Sur de la Red Internacional de Teatro Playback.

(9) Viene de la palabra Camanchaca, que significa niebla o bruma, nubes de baja altura.

Recogiendo la red

Al reflexionar acerca de la visita y de los relatos de los habitantes de las caletas observamos que surgieron contenidos comunes, emergentes grupales (Resonancias). Así desde la descripción del perfil de los Changos entregada por antropólogos Ariaza y Castro, definiéndolos
como nómades que se asentaban donde existían los afloramientos de agua (Ojos de mar), con una organización insipiente, donde el intercambio de los productos era su forma de subsistencia y con una constitución social en grupos pequeños, descubrimos por sus relatos que aún algunas de esas características persisten en el tiempo. En el plano habitacional subsisten los rucos(10), las tomas de terrenos, se comparte el territorio con otras de mejor infraestructura de tipo vacacional. Aún son precarios los servicios básicos de agua, alcantarillado, iluminación, no existe movilización regular entre las caletas, ni desde ni hacia Iquique.

Los habitantes de las caletas son migrantes que provienen en gran parte de otras regiones de Chile, como también de otros países, quienes se afincan en la costa cautivados por lo pródigo del mar y del clima, manifestando que “acá encuentran resguardo, apoyo, cobija, sin mayores gastos económicos” (Ward, 2019, p.204). Se percibe por parte de los mismos habitantes escasa conciencia ecológica frente a los recursos marinos, lo mismo sucede por parte de las empresas termoeléctricas o mineras, con las cuales algunas caletas mantienen constantes conflictos. A pesar de ello la paradoja se presenta al apelar a la responsabilidad social, consiguiendo de igual manera aportes que quiebran la mano al ecosistema, como son buenas sedes sociales, financiamiento para carnavales, capacitaciones, etc. que conviven con los micros basurales y la chatarra automotriz.

Las interrelaciones sociales no son de las mejores entre los sindicatos, los gremios y las Juntas de Vecinales (J.J.V.V.), existe constante disputa por quien recibe más o menos el apoyo de las empresas, del Municipio o del Gobierno, muchos se desconocen entre sí. También hay despreocupación por preservar y cuidar los sitios arqueológicos y del pasado industrial. Existe bastante trashumancia en busca de mejores sitios con recursos naturales para extraer sin control y comercializar los productos marinos. Hoy las caletas a pesar de la precariedad cuentan con algunos emprendimientos en el rubro del turismo, de la gastronomía y de actividades relacionadas con los deportes marinos y subacuáticos.

Al detenernos a observar el paisaje y su relación con el entorno en que se encuentran las poblaciones y su relación con los cambios climáticos, muchos de los actuales asentamientos se han instalados en zonas de riesgos naturales, con poco espacio entre mar y cerros, propensos a sufrir consecuencias de tsunamis y aluviones.

(10) Rucos o rucas como también se conoce, son viviendas precarias, hechas de materiales reciclados, como cartones, telas. Lo principal es que protejan del sol y el frio nada más.

El pez dorado

Efectivamente encontramos el Pez Dorado. En varias ocasiones se dio ese instante de conexión, estaba en sus narraciones gentilmente obsequiadas, donde a pesar de lo precario del entorno se describen felices, conformes, seguros. La caleta es su refugio tranquilo lejos del tráfago citadino, allí conviven con lo difícil de la vida trabajando día a día para hacer su estada más fácil como los ancestrales pescadores de la niebla. Hemos conocido historias de resiliencias, historias de esfuerzo, historias de amor, historias de subsistencia, historias de cobijo, historias humanas y simples y que son iguales entre las caletas, relatos que no corresponden a la rigurosidad de una investigación sociológica, ni antropológica, ni de 9 intervención psicoterapéutica, nuestro propósito fue netamente teatral, del cual hacemos una descripción fenomenológica, recogemos las narraciones, las imágenes, los contextos, las opiniones. Dice Cornejo (Ward, 2017, p.12) “El impacto que genera el Teatro Espontáneo en el narrador como en la audiencia, la observación y apreciación de la expresión de la escena, pareciera gatillar a través de un mecanismo de espiral, la emergencia de emociones y sensaciones que vienen a dar la aparición de escenas mentales en resonancia a lo visto con lo vivido en cada uno de ellos. Esta emergencia de escenas permite generar un clima emocional de confianza y de emociones comunes que conduce a que otros narradores sientan que pueden aventurarse a pasar al estrado o desde sus lugares a contar una nueva historia.” En las sesiones realizadas tanto en las caletas como en la pampa pareciera ocurrir que las vivencias narradas presentarán temáticas relacionadas entre sí desde la similar o lo opuesto, pudiendo describir una secuencia de historias y secuencias escénicas que, en general, en la última historia narrada y por ello la última escena representada es la que viene a dar sello a este transitar durante la función, permitirá a los estudiosos del área, a los teóricos obtener información desde la vida cotidiana utilizando el Teatro Espontáneo como una herramienta efectiva para la recolección de información cualitativa.

BIBLIOGRAFÍA

Arriaza, Bernardo. (2016). Cultura Chinchorro. Las momias artificiales más antiguas del mundo. Santiago, Chile: Editorial Universitaria

Baradit, Jorge. (2016). Historia secreta de Chile 2. Santiago, Chile: Editorial Sudamericana.

Bustos, Dalmiro. (1997). Actualizaciones en Psicodrama. Buenos Aires, Argentina: Editorial Momento

Brook, Peter. (2001). Más allá del espacio vacío. Traducción de Eduardo Stupia. Barcelona, España: Alba Editorial

Castro, R. Victoria. (Agosto 2001). Atacama en el tiempo. Territorios, identidades, lenguas. (Provincia El Loa, II Región). Anales de la Universidad de Chile, VI, serie: N° 13.

Garavelli, María Elena. (2003). Odisea en la Escena, Teatro Espontáneo. Córdoba, Argentina: Editorial Brujas.

Moreno, Jacobo Levy. (1972). Psicodrama. Buenos Aires, Argentina: Editorial Hormé S.A.E.

Moreno, Jacobo Levy. (1977). El Teatro de la Espontaneidad. Buenos Aires, Argentina: Editorial Vancu S.R.L.

Stanislavski, Constantín. (2013). Mi vida en el arte. Barcelona, España: Alba Editorial.

Ward, Guillermo. (2018). Narraciones del desierto. Antofagasta, Chile: Emelnor Impresores.

Ward, Guillermo. (2019). El pez dorado, narraciones de caletas. Antofagasta, Chile: Emelnor Impresores. Anexo

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