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Del diván, el grupo y el escenario a la pantalla

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Médico psiquiatra. Doctor en Psicología por la Universidad de Barcelona. Psicodramatista.

Psicoanalista. Psicoterapeuta. Director del Máster en Grupos y Psicodrama por el IL3-Universitat de Barcelona. Autor del libro Psicoterapia de grupo y psicodrama (2015), Ed. Octaedro.

DEL DIVÁN, EL GRUPO Y EL ESCENARIO A LA PANTALLA
Vaimberg Grillo, R.
Fecha de recepción: 03/05/2020.
Fecha de aprobación: 25/05/2020.
LA HOJA DE PSICODRAMA Nº 70 (50-59)

RESUMEN
Del diván, el grupo y el escenario a la pantalla es el recorrido que intentamos hacer en este artículo para comprender los cambios que se producen en la comunicación humana y en el encuadre de la psicoterapia en general y de las psicoterapias psicoanalíticas y psicodramáticas en particular. El pasaje de la palabra a la acción y del escenario teatral a la reproductibilidad tecnológica nos induce a temores y riesgos de desubjetivización, banalización y aislamiento. Por otro lado, se abren nuevas esperanzas en la difusión de la psicoterapia; en la posibilidad de nuevas dimensiones en las transformaciones inconscientes individuales y colectivas y en la dramatización de escenas que recorriendo el mundo a través del ciberespacio permitan encontrar nuevos sentidos constructivos. Para alcanzar estos objetivos en el campo de la psicoterapia es necesario que haya, del otro lado de la pantalla, interlocutores especializados que faciliten encontrar estos nuevos sentidos.

ABSTRACT
From the therapist’s couch, the group and the stage to the screen. This is the path we take in this article, in order to understand the changes that are taking place in human communication and in the therapeutic setting in general, and within psychoanalytical and psychodramatic psychotherapies in particular. Transferring word to action and moving from the theatrical stage to technological reproducibility can lead to an increase in fear, triviality and isolation, as well as to a decreased sense of subjectivity. This being said, new possibilities have become available to broadcast psychotherapy, as well. New doors are open to individual and collective unconscious transformations and to the dramatization of scenes that travel within cyberspace, helping us build meaning that is constructive. To reach these objectives in the field of psychotherapy it is necessary for there to be, on the other side of the screen, a specialized listener that can aid us in this search for broader meaning.

Introducción

En la situación actual de crisis social y sanitaria se producen cambios significativos a nivel psicológico y de las formas de relación. En el momento de escribir este artículo, han transcurrido varias semanas de confinamiento en todo el planeta a partir de la existencia de una pandemia que nos obliga, como forma de protección, a quedarnos en casa y evitar contacto y acercamiento corporal. Una paralización de las formas habituales de producción, enseñanza, cultura y de relación más allá de los compañeros de confinamiento. En este contexto surge una necesidad imperiosa en todo el planeta de desarrollar diferentes modalidades de comunicación a través de tecnologías a distancia, que parecen ser las únicas que no pueden transmitir el virus. Así se desarrolla vertiginosamente el teletrabajo, la telemedicina, la teleasistencia psicológica. La venta online, la cultura online y así en todos los campos de la vida y de la relación. En este contexto se hacen indispensables nuevos desarrollos teóricos y técnicos para los profesionales de la salud mental. Aparecen trabajos acerca del psicoanálisis online, el psicodrama online y en general las psicoterapias online, en sus diferentes aplicaciones: niños, adolescentes, adultos, tercera edad. A través de diferentes tecnologías: teléfono, WhatsApp, foros, videoconferencias. Por medio de diferentes modalidades de lenguaje: textual, hipertextual, por videoconferencias, por medio de juegos online, plataformas de realidad virtual y a través de plataformas de creación colectiva online. Se desarrollan básicamente dos modos de conexión la asincrónica, con distintos tipos de retardo entre el mensaje y la respuesta y la sincrónicas, con formas de comunicación simultánea (Vaimberg, 2019).

No podemos discriminar en el momento actual si la urgencia formativa de estas últimas semanas se debe a la necesidad producida por la experiencia de confinamiento de gran parte de la población mundial o si es una aceleración de un proceso que ya llevaba 15 años y que es posible que continúe, aunque en menor grado. En la situación actual se han suspendido prácticamente la totalidad de los espacios psicoterapéuticos presenciales salvo las urgencias. La experiencia de extrañeza, temor e incertidumbre ha sido intensa y comienza a producirse el llamado ‘desconfinamiento’. De cualquier manera, se ha desencadenado una producción de teoría y técnica psicoterapéutica que nos permitirá en unos meses presentar una elaboración y sistematización de gran cantidad de aportes y experiencias de numerosos profesionales.

En los últimos dos años se han desarrollado nuevas tecnologías de videoconferencia múltiple a través de diferentes plataformas, que abren nuevos interrogantes, posibilidades y necesidades de innovación de las intervenciones y psicoterapias. Fundamentalmente pensamos que las diferentes tecnologías de comunicación a distancia deben y pueden generar subjetividad, intersubjetividad, intimidad online y desarrollo de diversas modalidades de creatividad a través de la red (Vaimberg, 2019).

Aplicaciones de la Psicoterapia online

En los últimos 30 años se han producido grandes transformaciones en los medios de comunicación, en las modalidades de comunicación humana, de las relaciones intersubjetivas y de las representaciones que tenemos de nuestra relación con los otros y con nosotros mismos (Turkle, S. (1997).

En estas nuevas configuraciones comunicacionales se hace evidente el permanente flujo entre los escenarios virtuales y los presenciales o físicos. Podemos estar conectando con skype, recibir un Whatsapp, un e-mail, participar en foros o en diferentes redes sociales estando presentes en diferentes pantallas. Los jóvenes son capaces de estar conectados en múltiples pantallas al mismo tiempo y simultáneamente relacionarse presencialmente (Vaimberg, 2005a). En los nuevos encuadres psicoterapéuticos, hemos aprendido a combinar sesiones presenciales con sesiones de psicoterapias online individuales o grupales, sincrónicas y asincrónicas, textuales, con imágenes, con sonido y con plataformas de creación colaborativa. La experiencia de familias repartidas por el mundo en las cuales abuelos, hijos y nietos se comunican por Skype o Zoom desde tres continentes ya son habituales. Son experiencias frecuentes las de los pacientes que se trasladan durante semanas o meses por cuestiones profesionales, de estudio o familiares. Hay bastante experiencia con seguimientos o psicoterapias por e-mail o por teléfono. Comienzan a ser más comunes de lo que se publica las psicoterapias de dos sesiones semanales una por skype y otra presencial o diferentes combinaciones con pacientes que tienen dificultades en su capacidad de trasladarse físicamente o con el tiempo que pueden requerir para llegar al despacho del psicoterapeuta. En los dos últimos años hemos desarrollado psicoterapias grupales online de corta y de larga duración con excelentes resultados a través de plataformas de multivideoconferencia (Zoom, Team, Skype).

Últimamente se han desarrollado interesantísimas intervenciones con niños desde 3 años en adelante, solos o con sus padres, intervenciones con adolescentes, trastornos límites, trastornos alimentarios, psicosis. Se han desarrollado diversas formas de intervención en temas de alcance comunitario, grupos de personas sin hogar, tratamiento de situaciones traumáticas o de duelo, como por ejemplo el abordaje de situaciones de duelos con personas confinadas o ingresadas por el Covid-19. Diversas modalidades de prevención en Salud Mental a través de entrevistas individuales, grupales en grupos pequeños, medianos o grandes.

En el campo del psicodrama, en el momento actual, hay diversos grupos en Estados Unidos, Europa y América Latina investigando sobre el psicodrama online, intentando introducir técnicas escénicas, de dibujo, títeres, máscaras, trabajo con objetos y sombras, Algunos grupos están desarrollando teorías y técnicas en cuanto a la utilización del cuerpo en psicodrama online.

También se han realizado tratamientos de pareja y de familias completas o con alguno de sus integrantes desplazados geográficamente. Hay extensas experiencias con grupos de formación, grupos de trabajo, supervisiones y en el desarrollo de investigaciones que pueden fácilmente integrar equipos y bases de datos provenientes de diferentes instituciones o países. Ya desde hace un tiempo venimos observando claros avances en los resultados obtenidos con pacientes diagnosticados de patologías borderline o trastornos de personalidad, cuando utilizamos encuadres mixtos virtual-presenciales, igualmente ya hay experiencia suficiente como para valorar resultados positivos en el abordaje de niños con Trastornos de espectro autista (TEA) y con Síndrome de Asperger.

Transformaciones de la teoría

Psicoterapia, psicodrama, psicoanálisis, neurofisiología, sociología, nuevas tecnologías y arte son los conocimientos que dan fundamento a las Psicoterapias e Intervenciones mediadas tecnológicamente (PMT e IMT). A partir de la extensión del sistema nervioso por las redes tecnológicas esparcidas por el planeta (idea fundamental de Marshal McLuhan, 1983), se produce una continuidad de las redes neuronales a través de las redes sociales y una internalización de las nuevas modalidades de comunicación mediada por tecnologías (CMO) en la configuración y arquitectura de las redes neuronales del presente y del futuro. En cuanto a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación aparecen críticas sobre su capacidad de producir desubjetivización, banalización, hiperconexión y aislamiento (Baudrillard, 2005). Nos preguntamos si ¿podemos encaminar o enriquecer estos nuevos fenómenos de comunicación mediada tecnológicamente en la línea de la intersubjetización, de la transformación social y de nuevos paradigmas sobre el poder? También si ¿estamos frente al desarrollo de una nueva modalidad de totemismo, en el cual el tótem es sustituido por los soportes tecnológicos de la comunicación online y el grupo tribal por la vivencia del continuum experiencial de la vida en el espacio físico y la vida en la pantalla? (Vaimberg, 2005b).

El cambio fundamental en el mundo de las comunicaciones ha sido el nacimiento de lo que Castells (2000) ha llamado ‘autocomunicación de masas’. Es autocomunicación porque el emisor decide el mensaje de forma autónoma, designa a los posibles receptores y selecciona a los mensajes de las redes que quiere recuperar. La autocomunicación de masas se basa en redes horizontales de comunicación interactiva que proporcionan la plataforma tecnológica para la construcción de la autonomía del actor social, ya sea individual o colectivo ¿Qué es lo nuevo? Pensamos que la velocidad y simultaneidad en la transmisión de información a través del planeta genera una nueva fisiología y geografías deslocalizadas espacialmente. En la psicología de las masas freudiana la comunicación de masas se organiza en torno a la figura de un líder narcisista y autoritario, aunque aparece la fratria como la forma natural de evolución de la figura de padre todopoderoso. La instalación de la fratria en la estructura social sustituyendo al padre-tótem con el soporte de una infraestructura tecnológica horizontal y facilitadora de autonomía, constituirían las bases de un nuevo totemismo informacional (Vaimberg, R. (2010).

Las nuevas transformaciones sociales se producen en un híbrido de ciberespacio y espacio urbano, es lo que Castells (2012) denomina el espacio de la autonomía (movimientos sociales iniciados en el ciberespacio y cristalizados en plazas urbanas de alto contenido simbólico como la Plaza Catalunya o la Plaza del Sol en el reciente movimiento de los indignados (Castells, 2012) o la plaza Tahrir en el Cairo (Castells, 2012). En las plazas públicas ubicadas en los nuevos ombligos de la ciudad confluyen virtualmente las aldeas globalizadas.

En las transformaciones producidas en psicoterapia, el ciberespacio es un hibrido virtual-presencial. Los movimientos suelen comenzar en las redes virtuales, pero se convierten en momentos transformadores al ocupar el espacio físico de la relación terapéutica presencial. Y viceversa, los movimientos iniciados en la relación terapéutica presencial, se internalizan en el espacio virtual, cercano al espacio interior, siempre que no esté saturado de información. (Vaimberg, 2012) ¿Porque el interés en las psicoterapias e intervenciones mediadas tecnológicamente? Definimos como psicoterapias o intervenciones mediadas tecnológicamente aquellas que respondiendo a los objetivos de la psicoterapia o de las diferentes intervenciones en salud mental lo hacen utilizando las tecnologías de la información y la comunicación (TICs) (Vaimberg, 2012 ). Son los pacientes los que nos han ido llevando por este apasionante camino, enseñándonos lo que había que hacer, cómo y cuándo.

Nuevos encuadres

Vivimos en un espacio mixto online presencial, los más jóvenes lo viven con mayor implicación, probablemente con mayor habilidad para discriminar la pertinencia de cada uno de los encuadres posibles, aunque también con mayores riesgos agregados (Vaimberg, 2012). Actualmente en salud mental pública, las intervenciones mediadas tecnológicamente en el campo de la prevención, la atención y la organización, constituyen los recursos con mayor capacidad de acceso y menor coste económico con los que podemos contar (Vaimberg, 2012) Cómo serán las psicoterapias dentro de 10 años y creo identificar en estas nuevas modalidades de intervención los reflejos del futuro? Los niños y los jóvenes viven activamente en las pantallas ¿será parte de nuestra responsabilidad acompañar estos procesos de transformación, cuidando, aportando y aprendiendo de ellos? ¿Cuáles son las transformaciones en el encuadre de las psicoterapias online?

La redefinición del encuadre espacio temporal que requiere el traslado del diván, del grupo y del escenario a las pantallas merece algunas reflexiones. En primer lugar, vivimos un proceso de fuga del diván y de la palabra a la acción, una acción contra el cuerpo, destructiva o tóxica. Por otro lado, la reproductibilidad tecnológica y la fragmentación y saturación de información, desubjetivizan y restan sentido a los escenarios que sufren una pérdida de espesor de significado y de capacidad representacional.

Las psicoterapias e intervenciones mediadas tecnológicamente intentan recuperar en la pantalla el discurso, la intersubjetividad y la capacidad de transformación y si el discurso ha sido eliminado intentan crearlo. Decía hace unos días un paciente joven, aislado e hiperconectado a la pantalla: “Para mí la experiencia es vivida en múltiples fragmentos, que cambian rápidamente como a golpes y siento un tremendo desgano”. Se le propuso además de una sesión semanal presencial, publicar un post diario en un foro textual bipersonal creado específicamente para tal situación terapéutica (Vaimberg, 2005a). Observamos el ‘sentimiento de extrañeza’ delante del aparato, tal como lo describe Pirandello, hablando del actor, este sentimiento de extrañeza es en sí del mismo tipo que la extrañeza del hombre delante del espejo, aunque ahora el espejo puede ser trasladado al público. El que ahora denominamos ‘espejo tecnológico’ es el producido por las pantallas conectadas por Internet y con unas características especiales: reproductibilidad tecnológica de texto, imagen y sonido, capacidad de memoria y autoedición, funcionamiento como hipertexto y en red a nivel global.

En cuanto a la ‘reproductibilidad técnica’, Walter Benjamin en 1936 (Benjamin, 2014), analiza las transformaciones sufridas en el arte a partir de la reproductibilidad tecnológica de la obra y especialmente en las transformaciones acontecidas en el pasaje del teatro al cine. Comenta que uno de los riesgos que genera es el de la estéril copia del mundo exterior. En la psicoterapia online, uno de nuestros desafíos es que las producciones e intercambios de producciones adquieran características de intersubjetividad, intimidad y creatividad. Antiguamente, en la era pre-internet, el que la obra fuera mostrada por un aparato, resaltaba la importancia del montador de la obra y que el actor perdiera en parte la posibilidad de adecuar su interpretación al público. En la era de Internet es posible realizar una autoedición o montaje de la obra y la comunicación persona a persona recupera la posibilidad de que el discurso sea regulado por la presencia del otro. Sin embargo, la reproductibilidad tiene sus peculiaridades, por ejemplo, en las sesiones por skype, la presencia del punto de vista de la cámara produce un montaje visual que quita relieve a las posibilidades de comunicación (para que el otro perciba nuestra mirada, debemos mirar a la cámara del ordenador en lugar de mirar a los ojos del interlocutor en la pantalla), por otro lado, la posibilidad de la presencia de la propia imagen en la pantalla altera de una manera extraña la comunicación. Como dice Walter Benjamin hablando de cine, el público es un examinador, pero un examinador distraído, así también podríamos describir a algunos de nuestros jóvenes pacientes hiperconectados a las pantallas, llevemos a este público, en la psicoterapia online, a una posición de actor participante atento a las emociones.

Describamos alguna de las transformaciones acontecidas en el espacio y el tiempo en el ciberespacio. Si estudiamos la percepción del espacio a través del análisis de la arquitectura de las ciudades a lo largo de la historia podemos observar que: en época de los griegos el amor discurre por la superficie del cuerpo, cuyo valor es paralelo a las superficies del espacio urbano. Postulaban la existencia de un vínculo erótico entre el ciudadano y la ciudad y una analogía directa entre cuerpo y edificio. En Roma las ciudades se estructuraban por relaciones geométricas, principalmente las simetrías bilaterales, una ingeniería lineal, una orientación clara y precisa del espacio (probablemente motivado por la necesidad de control de un gran imperio de difícil estabilidad). Del 500 al 1000 d.C. abadías y monasterios aislados y provistos de murallas ofrecían refugio, los señores feudales ofrecían protección a cambio de una servidumbre perpetua. Williams Harvey en 1628, realiza una serie de descubrimientos sobre la ‘circulación de la sangre’, inaugurando una revolución en la concepción del cuerpo. Las nuevas ideas coincidieron con el nacimiento del capitalismo moderno. Adam Smith supuso que el mercado libre de trabajo y de bienes operaba de una manera muy semejante que la circulación de la sangre por el cuerpo y con unas consecuencias revitalizadoras muy similares. Los planificadores urbanos trataban de convertir a la ciudad en un lugar con arterias y venas fluidas en las que las personas circularan cómo saludables corpúsculos sanguíneos.

A partir de la revolución francesa, la visión de la fraternidad en las relaciones humanas se expresaba como carne que toca carne; la visión de la libertad en el espacio y el tiempo se expresaba como un volumen vacío. En lugar de la pesadilla de una masa de cuerpos corriendo juntos sin control por un espacio sin límites, como temía Le Bon, la revolución mostró como las multitudes de ciudadanos se apaciguaban cada vez más en los grandes volúmenes abiertos donde la revolución escenificaba sus acontecimientos públicos más importantes. Sin embargo, cuanto más cómodo se encontraba el cuerpo en movimiento, tanto más se aislaba socialmente, viajando solo y en silencio. La silla y el café constituían un nuevo espacio de pasividad, individualidad y comodidad. La calle, el ferrocarril, el metro y el autobús se convirtieron en lugares en los cuales predominó la mirada sobre el discurso. Calefacción central, iluminación interior, aire acondicionado, eliminación de desperdicios, aíslan a los edificios del entorno (Richard Sennett, discípulo de Michel Foucault, 1997) (Sennet, 1997).

El ciberespacio, recoge estas características de un espacio vacío y de libertad, pero también de un cuerpo cómoda y estáticamente ubicado delante de la pantalla, aislado del espacio físico. Creo que esta es la contradicción con la cual nos toca trabajar en las PMT. Aunque siempre se reactivan, tal vez más en las sesiones presenciales, las estructuras inconscientes del cuerpo y del espacio que hemos recorrido a lo largo de la historia de la cultura. Necesitamos crear un espacio fluido que se traslada permanentemente entre el espacio físico y el ciberespacio generando procesos diferentes de elaboración, estos procesos requieren espacios-tiempos holgados y prolongados. En los intersticios de la nueva situación virtual presencial conseguimos encontrar momentos, a veces efímeros, otras que requieren un trabajo prolongado para construir un discurso intersubjetivo.

Los nuevos espacios terapéuticos de pacientes que se desplazan geográficamente o de pacientes con modalidades psicopatológicas específicas o de edades juveniles, requieren sesiones de psicoterapia presenciales combinadas con otras con Zoom, Skype, foros, chats o WhatsApp y plataformas de creación colaborativa, tanto en las modalidades individual como grupal o familiar. El espacio ‘deslocalizado’ permite coincidir en la pantalla estando ubicados en diferentes espacios del planeta y también en diferentes tiempos (asincronía y sincronía en la comunicación). El espacio ‘fluido’ que utilizamos en los entornos virtual-presenciales requiere una conceptualización de un espacio que se traslada de la virtualidad a la presencia y de la presencia a la virtualidad atravesando diferentes pantallas y escenarios. En la pantalla se produce un continuo entre el espacio interior y el espacio exterior (la pantalla es un espacio transicional interior-exterior, realidad-fantasía, yo-otro). Gabbard (2001) escribe que el espacio virtual tiene mucho en común con el espacio transicional, en el sentido de que no es verdaderamente interno, pero vincula algo entre la realidad exterior y el mundo interno.

Cuando nos sentamos frente al ordenador somos ambos, real y no real. El tiempo es ‘atemporal’ en el texto y en la imagen digitalizados y registrados en la memoria del ordenador. Pasado presente y futuro pueden editarse o re-editarse de diferentes maneras. En resumen, las características de este nuevo encuadre son: tiempo atemporal y espacio deslocalizado y fluido que implican un diferente tipo de conciencia y de mecanismos de elaboración. Espacio vacío y de libertad, cuerpo cómoda y estáticamente ubicado, sentimiento de extrañeza y características de espejo tecnológico.

¿La psicoterapia online tiene indicaciones de elección? Consideramos indicaciones de elección de la psicoterapia online cuando los pacientes requieren realizar desplazamientos geográficos durante un tiempo moderadamente prolongado, situaciones de confinamiento como la situación actual del Covid-19 o cuando presentan problemas para el desplazamiento físico o geográfico que impiden o dificultan el desarrollo de una psicoterapia presencial. En limitaciones sensoriales como la sordera o la ceguera. En ciertos diagnósticos particulares y con diferentes encuadres como en algunos cuadros fóbicos, patologías fronterizas, problemáticas adictivas, trastornos alimentarios, o situaciones de extrema dependencia. En la prevención y particularmente en la adolescencia y problemas de la infancia. En general en las diversas indicaciones de la psicoterapia presencial pueden estudiarse específicamente los beneficios de diferentes combinaciones de psicoterapia presencial y diversas modalidades de abordaje mediado por tecnologías.

Empatía y transferencia online

El ciberespacio es un espacio virtual en el cual pueden registrarse y procesarse objetos y sus relaciones. El ciberespacio, de manera similar al aparato psíquico, es capaz de trabajar con representaciones, a través de imágenes, de sonidos y de secuencia de acciones, y de las relaciones que existen entre ellas junto con los recuerdos de representaciones pasadas. En cuanto a sus diferencias con el espacio mental, en el ciberespacio no es posible, de momento, trabajar con representaciones que incluyan el tacto o el olfato, en cambio, el sistema nervioso sin asistencia tecnológica no puede ir más allá de los límites espaciales de la percepción humana. El sistema nervioso es un sistema biológico y los ordenadores conectados en red son aparatos operados por humanos. Esta situación nos ubica en el problema de la reproductibilidad tecnológica. Un paso fundamental en esta evolución fueron la aparición de la imprenta, de la radio, del cine y últimamente de Internet (una red de ordenadores con capacidad de interacción directa y multidireccional a diferencia de la televisión).

El inconsciente humano se expresa a través de estos diferentes artefactos en la medida en que y de la manera en la cual estos diferentes artefactos son capaces de registrar las manifestaciones del inconsciente (Weinberg & Rolnick, 2020). En el caso de Internet, dada su arquitectura, se muestran particularmente sensible para captar las manifestaciones del inconsciente social, es un proceso en el cual los individuos juegan un papel activo y creador de sentido. Bion describe la mentalidad grupal constituida a través de las aportaciones inconscientes de los sujetos del grupo. Un grupo humano funciona en la tensión y los conflictos engendrados por las polaridades contradictorias de las representaciones sociales, de las representaciones inconscientes y de las estructuras de tarea. Jung pone en evidencia la “sincronía” en lo que él denomina el “inconsciente colectivo”. J. L. Moreno (1974) postula los conceptos de “coconsciente” y de “coinconsciente familiar y grupal”. Kaës considera que en el psiquismo existen formaciones grupales inconscientes, más aun, que el inconsciente está estructurado como un grupo. Al decir de Freud, en la estructura nuclear del inconsciente humano alberga un pueblo primitivo. De cualquier manera, en el proceso psicoanalítico el trabajo de hacer consciente lo inconsciente depende de la interpretación o análisis que los participantes del proceso analítico puedan hacer del material volcado en el análisis. Lo que vemos en la pantalla del ordenador sería equivalente a la producción onírica, la elaboración que realizamos con el paciente sería equivalente al proceso de análisis del sueño. Para Freud (Lo inconsciente, cap. V) los procesos pertenecientes al sistema inconsciente (Inc.) poseen las características del proceso primario (condensación y desplazamiento). Los procesos no sufren modificación ninguna por el transcurso del tiempo y carecen de toda relación con él. Los procesos del sistema carecen también de toda relación con la realidad exterior sustituida por la realidad psíquica. Se hallan sometidos al principio del placer y su destino depende exclusivamente de su fuerza y de la medida en que satisfacen las aspiraciones comenzadas por el placer y el displacer. Estas características del aparato mental inconsciente no difieren significativamente de las del ciberespacio.

En los entornos online la noción del analista como pantalla en blanco, sobre la cual el paciente proyecta contenidos de su pasado, es sustituida parcialmente por la pantalla del ordenador. La pantalla de ordenador se erige como un espacio transicional que dará lugar a diversidad de proyecciones determinadas por las características de personalidad de los participantes conectados, así como las características de los grupos conectados online. La pantalla en blanco es capaz de funcionar inconscientemente como un espacio materno, se observaron dos grandes modalidades: 1) espacio materno nutricio, un espacio que acoge, está presente y alienta la fantasía de que con seguridad alguien aparecerá allí y dará respuesta a nuestro mensaje, 2) espacio materno indiscriminado que impedirá la conexión con el ciberespacio ya que será vivido como una experiencia de abandono, agorafóbica o claustrofóbica, generando la inmediata desconexión del espacio o por el contrario la impulsiva depositación de contenidos que permitan comprobar que deja de estar vacío.

La pantalla ocupada suele funcionar como espacio paterno, observándose dos grandes grupos de modalidades: 1) espacio paterno proveedor o protector que permite vivenciar el espacio de comunicación como aquel en el cual se abren posibilidades de generar encuentros, intercambios de información, producciones en colaboración, 2) espacio paterno hipercrítico o agresivo generador de la vivencia de imposibilidad de escribir o de imposibilidad de leer los contenidos del espacio virtual, la posibilidad de recibir una crítica desmesurada o la peligrosidad de que el registro de la información volcada quede fuera de control y con la imposibilidad de ser borrada. La lectura de los contenidos puede generar un colapso frente a la dificultad de la responsabilidad de tener que dar respuesta a todos los mensajes recibidos, ya que el valor de la palabra escrita adquiere fuerza de ley y de hiperresponsabilidad.

Sobre la pantalla en blanco y la pantalla ocupada también podrán funcionar las proyecciones inconscientes de una fratría: 1) una fratría que genera la posibilidad de un encuentro solidario y de apoyo mutuo, 2) una fratria peligrosa en la cual se produce una paranoidización del espacio virtual, con competitividad extrema, denigración, manipulación o exclusión del otro, divulgación de contenidos personales y utilización de los aspectos vulnerables para generar dolor; apropiación y sustitución de la identidad del otro. Los fenómenos transferenciales observados en los foros terapéuticos grupales presentan características similares a los observados presencialmente y algunas características particulares vinculadas a que, en general, los foros psicoterapéuticos online presentan una mayor intensidad de fenómenos transferenciales laterales y una menor intensidad de fenómenos transferenciales sobre la figura del terapeuta que son desplazados sobre el grupo y particularmente sobre las características inconscientes proyectadas sobre el espacio virtual anteriormente descriptas. Estos fenómenos se observan especialmente si los encuadres de trabajo terapéuticos son de características mixtas (online-presenciales) y duraderos.

En los foros online mixtos (online-presenciales) en los cuales se presenta una oscilación entre entorno presencial y entorno virtual hemos observado complejidades en ambas direcciones, espacios transferenciales presenciales que estabilizan y reparan los fenómenos transferenciales online y viceversa fenómenos transferenciales online que estabilizan y reparan fenómenos transferenciales presenciales. En los entornos online presenciales el concepto de pantalla evoluciona hacia el de ‘espejo tecnológico’, que definimos como aquel “formado por una variedad de artefactos tecnológicos distribuidos por todo el planeta e interconectados a través de redes electrónicas, capaz de reflejar todo aquello que es capaz de registrar, memorizar e hipertextualizar” (Kerckhove, 2005). El hipertexto es un documento electrónico leído en una pantalla que permite crear asociaciones entre diferentes autores, instancias y formas de texto como: oral, escrito, imagen, video, fotografía, sonidos, gráficos. Diversos textos pueden aparecer en la pantalla simultáneamente, pudiendo el lector realizar una edición propia o una interpretación activa y personal del hipertexto.

El espejo tecnológico a partir de sus características de hipertextualidad y dependiendo del uso que se haga de él, puede favorecer el tránsito desde el narcisismo hacia la relación con el otro y la conexión entre el mundo interno y el mundo externo, permitiendo nuevas formas de construcción y creación colectivas (Weinberg & Rolnick, 2020).

Si consideramos la experiencia emocional como una de las manifestaciones fundamentales del fenómeno empático, sin duda, en la comunicación online se producen experiencias emocionales de características e intensidad diversas. La ausencia de contacto es una, si no la más importante, de las limitaciones de la comunicación online. Esta ausencia de contacto directo requiere cierto aprendizaje para atenuar las posibles ambigüedades del lenguaje desprovisto de su connotación gestual y no verbal y de la modulación permanente que la copresencia ejerce en la cadena comunicacional. Sin embargo, esta ausencia de presencia directa, la simplificación de la multimodalidad del lenguaje y el retardo en el intercambio comunicacional entre un mensaje y otro, pueden ser de gran utilidad para facilitar la comunicación en situaciones de gran contenido emocional, como por ejemplo, en la emergencia de la sexualidad o de la violencia, favoreciendo los mecanismos de elaboración y de sublimación.

La característica de virtualidad según la concepción de Lévy (1995) permite que las personas proyecten en él sus miedos o problemáticas, si bien de una manera fragmentada; existe la posibilidad de desarrollar distintos yoes o fragmentos del yo en el ciberespacio, en diferentes foros o utilizando diferentes nicks. Las diferentes modalidades del espacio tecnosocial en cuanto a las características sensoperceptivas del dispositivo facilitan la expresión de diferentes posibilidades del yo. Esta fragmentación puede significar nuevos aspectos defensivos protectores o enriquecedores del yo o bien el levantamiento de la represión y la expresión de aspectos agresivos, destructivos y desintegradores del mundo interno. La experiencia emocional en los foros virtuales incluye momentos de gran intensidad emocional, requiere aprendizajes nuevos para evitar los efectos nocivos de la fragmentación del yo. Por ejemplo, ha sido beneficioso el utilizar un lenguaje escrito preciso y explicativo, a veces recurriendo a la espontaneidad y otras a una lectura y relectura de los mensajes antes de ser enviados. Ha sido de gran utilidad el comunicar con palabras lo que se ha sentido en el foro, igualmente, aprovechar los espacios presenciales para elaborar las vivencias del foro.

Conclusiones

Concluimos el presente artículo considerando que a pesar de la rapidez de las transformaciones descriptas y del desconcierto que generan en los profesionales de la salud mental, tenemos grandes esperanzas en el futuro de las psicoterapias mediadas tecnológicamente y de las nuevas generaciones que crecen en medio de estas profundas transformaciones psico-socio-tecnológicas. Los psicoterapeutas en general y particularmente los psicoanalistas y psicodramatistas no deberíamos quedarnos fuera de estas transformaciones, por un lado porque los niños y jóvenes que ahora están creciendo utilizan las tecnologías como forma habitual de comunicación y por el otro lado porque el ciberespacio, como intentamos mostrar, forma parte de las bases epistémicas del psicoanálisis, el inconsciente se expresa a través suyo; y del psicodrama, la escena encuentra un lugar privilegiado en el ciberespacio para desarrollarse y para llegar a insospechadas dimensiones de la humanidad. Pero es necesario que haya un interlocutor especializado del otro lado de la pantalla para que los sentidos profundos que allí se manifiestan puedan formar parte de las transformaciones constructivas de nuestro mundo.

 

BIBLIOGRAFÍA

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