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Creando vínculo desde el interior.

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Viaje sensorial a través de técnicas psicodramáticas y drama terapéuticas en el trabajo del vínculo madre-hijo durante el embarazo.

Psicóloga Col. N. 24187
Psicodramatista miembro de la A.E.P.

www.mariajoseribadeneira.es

Tel.: 606 553 979

CREANDO VÍNCULO DESDE EL EXTERIOR.
Ribadeneira López de Alda, M.J.
Fecha de recepción: 28/02/2019.
Fecha de aprobación: 5/04/2019.
LA HOJA DE PSICODRAMA Nº 68 (91-96)

RESUMEN
Para poder explorar con confianza y sentirse merecedor, el bebé necesita de una relación de apego que le aporte seguridad. El embarazo es un momento privilegiado en el cual se comienza a tejer este vínculo afectico. A través de un lenguaje sensorial, rítmico y dramático se diseñó un taller grupal para embarazadas en el cual explorar la importancia del juego, el encuentro y la escucha en el desarrollo del apego.

ABSTRACT
An infant requires an attachment figure that provides security in order to be able to explore freely and feel that he deserves love. Pregnancy represents a privileged moment where the emotional bond starts to weave. Through a sensory, rhythmic and dramatic language a group workshop for pregnant women was designed. In it, we explored the importance of play, encounter and attention in the development of attachment.

Bases teóricas

El apego ha sido uno de los focos de estudio que más transversalidad ha alcanzado dentro de la psicología. Gracias a las investigaciones de Bowlby, Ainsworth, Spitz y Harlow, entre otros se pudo establecer que existe una necesidad fundamental del ser humano, en las primeras etapas de vida, que es la proximidad de un adulto para poder establecer un vínculo emocional (Jennings, 2011). Esto permitirá al niño poder explorar libremente con confianza y afirmación. La confianza versus la desconfianza es justamente el primero de los conflictos básicos elaborados por Erikson (citado en Jennings, 2011). Para poder resolver con éxito los conflictos que identifica Erikson se requiere de la interacción con el otro y del apego creado en etapas previas (Jennings, 2011; Perinat, 2014b). Para transitar en este aprendizaje también utilizamos ayudas como los “objetos transicionales” definidos por Winnicot (citado en Jennings, 2011). De esta forma, se evidencia la importancia del símbolo en el desarrollo, ya que un objeto (peluche, tela, etc.) es capaz de simbolizar el confort que le da la madre/cuidador y así aportar una sensación de seguridad al niño. La falta de este vínculo afectivo se ha relacionado con futuros desajustes y sufrimiento psicológico (Elovainio, Raaska, Sinkkonen, Mäkipää, Lapinleimu, 2015; Perinat, 2014b).

Debido a la importancia del apego, no sólo se ha estudiado desde una visión psicosocial sino que se reconoce también su base biológica (Jennings, 2011). El desarrollo y maduración cerebral dependen del apego primario. Según Cozolino (citado en Jennings, 2011):

The neurochemistry of mother-child bonding is very complex: The warm and happy feelings, the desire to hold, touch, and nurse, the pain of separation and the joy and excitement of reunion all have neurochemical correlates that allow us to experience these wonderful feelings… Through a biochemical cascade, mother- child interactions stimulate the secretion of oxytocin, prolactin, endorphins, and dopamine. (Cozolino 2002, p 176-7 citado en Jennings, 2012).

La interacción neurobiológica acompañará al infante a lo largo de su desarrollo. Según Siegel (2012), nuestra experiencia moldea nuestro desarrollo neuronal a lo largo de nuestra vida, sobretodo la experiencia interpersonal. El niño, al tener un cerebro inmaduro, necesita de las funciones maduras del cerebro del cuidador y por consecuencia puede ser esculpido (positiva o negativamente) a través de las experiencias (Siegel, 2012; Jennings, 2011). Es decir, el padre/madre actúa como un córtex prefrontal externo ejerciendo de regulador neurológico y así moldeando para que el infante se pueda autorregular (Siegel, 2012). Por esta razón, es tan importante que el cuidador esté sano.

Una vez establecida la importancia del apego la siguiente pregunta sería ¿cómo se establece? Partimos de la idea que el cuerpo es la principal fuente de aprendizaje y que las etapas iniciales del desarrollo se sitúan en fases sensoriales (Rojas-Bermúdez, 1997; Perinat, 2014a). De hecho, los estudios de apego infantil nos recuerdan que es imprescindible la comunicación no verbal para establecer cualquier relación (Siegel, 2012). En definitiva, para poder generar un apego seguro lo más importante es la sensibilidad parental para poder establecer una conexión con su hijo/a. Esta sensibilidad requiere que el cuidador perciba los estados internos del niño, que les pueda dar un sentido y que responda de forma efectiva y a un tiempo correcto.

Teniendo en cuenta el estado sensorial de las primeras etapas podemos entender que el vínculo tiene que pasar obligadamente por una interacción física. Pero no basta con cualquier interacción, el apego se consigue a través del juego, que contiene un componente rítmico, dramático y físico (Jennings, 2011). Los niños organizan sus experiencias y mantienen un diálogo constante entre la realidad y su mundo interior a través del juego (Oren, 1995). Según Jennings (2011, itálicas originales) el juego no es sólo la manera de expresar el cuidado y cariño sino que es el cuidado y cariño, es la relación. A pesar de que pueda sorprender, los bebés tienen necesidad de jugar a partir del nacimiento, Field et al. (1982; citado en Jennings 2011) mostró que los bebés muestran intentos de imitación a las expresiones adultas inclusive en las primeras horas de nacimiento. Es decir, hay un deseo de interacción y requieren de otro que interactúe con ellos.

Es a través del juego que los seres humanos exploramos y descubrimos nuestra identidad en relación a otros utilizando nuestro cuerpo, herramientas proyectivas y role-play (Jennings, 1992). El cuerpo, la proyección y el rol son los tres ejes sobre los cuales Jennings (2012, 2013) basa su teoría del desarrollo dramático. Según esta autora en los primeros seis años de vida ocurre este desarrollo pasando por la fase de Embodiment (Encarnación); Projection (Proyección) y Role (Rol) de ahora en adelante EPR (Jennings, 2012, traducción propia).

Jennings (2011) también puso foco en un tipo y momento de interacción crucial en el desarrollo del apego. Esta autora se centró en un periodo crítico desde el embarazo hasta los primeros seis meses. Aunando conocimientos de la neurociencia relacionados con las primeras etapas del desarrollo del cerebro, las teorías del apego, la drama terapia y la terapia de juego, Jennings (2011) desarrolló el concepto de neuro-dramatic-play. Bajo este concepto Jennings describe la interacción sensorial, rítmica y dramática que ocurre entre madre y bebé desde la concepción hasta los primeros 6 meses. Estos tres componentes se relacionan con el modelo de cerebro triuno de MacLean (1985): el juego predictivo tranquiliza al cerebro reptiliano e instintivo; el cerebro emocional se ve influenciado a través del juego sensorial y rítmico; y el cerebro racional puede ser impactado a través del juego dramático y las historias. De esta forma se entiende que el juego (en sus diferentes modalidades) influencia el desarrollo neurológico; la capacidad de generar apego; el desarrollo moral y la empatía.

Método

Basado en las teorías del apego, el concepto de neuro-dramatic-play, la drama terapia, el psicodrama y la psicodanza se concibió un taller enfocado en la creación de un espacio seguro donde madres pudiesen llevar a cabo un viaje interno de encuentro y vínculo. Acompañadas de música, ejercicios de yoga, danza, movimiento libre, meditación y técnicas psicodramáticas las sesiones compartían una estructura a través de tres ejes:

– Teórico: En el que se compartía sobre la importancia del vínculo; teoría del apego; bienestar de la madre e importancia del apoyo social; la importancia de la escucha más que de la estimulación; rol del juego en sus diferentes facetas y etapas; canales de comunicación entre madre e hijo, e

– Corporal: Explorando la conexión con una misma, el bebé y el grupo; el reconocimiento del espacio y de la capacidad física durante el embarazo; relajación y meditación; estiramientos y caldeamiento…

– Creativo: Centrado en el reconocimiento del potencial creativo; exploración de los diferentes ritmos (5Ritmos); creación de imágenes sobre el rol (madre, femenino…); trabajo sobre los sueños; vínculo interno; trabajo sobre la fantasía,
miedos y expectativas sobre el parto y la maternidad…

El desarrollo de los talleres se articuló desde lo grupal hasta lo individual. En primer lugar se trabajó en la formación del grupo; el reconocimiento del otro; la conexión con la vida en su interior hasta el encuentro con el Yo.

A nivel de recursos materiales se trabajó con telas, música, poesía, imágenes pictóricas de madres y partos, entre otros. A modo de ejemplo ilustrativo se detallan algunas técnicas y ejercicios realizados acorde con cada momento del taller (Grupo, Otro, Bebé, Yo).

En la sesión enfocada en lo grupal, trabajaron a través de ejercicios de movimiento comenzando el viaje reconociendo cada una sus posibilidades corporales actuales. La idea era iniciar conectando desde el punto interior para ir abriendo la mirada al espacio y al grupo desde un lugar corporal. Desde la conexión con el suelo y la respiración se exploró toda posibilidad de movimientos que definía la kinesfera de cada una. Desde aquí se pudieron explorar los diferentes ritmos relacionándolos a momentos de la gestación y estados emocionales (espera paciente, corriendo al hospital, fluidez de la conexión, inquietud por el qué pasará, miedo, dar botes de alegría, satisfacción calmada…)

Cuando el enfoque era el otro, el encuentro corporal pasó por un trabajo con los ojos cerrados: primero en parejas donde una guiaba y la otra se dejaba guiar y después por el reconocimiento de una a la otra utilizando simplemente el tacto. Se despertaba de esta manera otra sensibilidad que abría camino para poder explorar de forma más profunda e íntima. En las mismas parejas se continuó trabajando con el contacto y la sincronicidad de la respiración para generar un espacio de encuentro que propiciase el poder compartir sus sueños (ya sean recientes o antiguos). Finalmente se trabajó con la creación de imágenes psicodramáticas de estos sueños (con telas o con yo-auxiliares) y en algunos casos pudiéndolos articular a través del movimiento.

En la sesión enfocada a la conexión con la vida creciendo en su interior, se centró en los diferentes canales de comunicación internos destacando la capacidad de afectar al bebé a través de las emociones, la voz, la segregación de hormonas, el estrés entre otros. Desde esta premisa trabajamos con el susurro para explicarle un cuento al bebé, poderle transmitir pensamientos positivos y más adelante explicarle en voz alta cómo sería el parto. Este es un momento que genera emociones encontradas en las madres y por tanto también se abrió un espacio creativo para ellas. Con el soporte visual de imágenes pictóricas que representaban mujeres dando a luz o recibiendo a sus bebés por primera vez se hizo una exploración coreográfica.

Este trabajo se basó en poder escoger una de las imágenes y escribir las sensaciones que les sugerían. Desde aquí se asumió una posición física, se habitó esta imagen y se le dio movimiento. Este es un trabajo creativo de exploración en el cual se escogieron 3 o 4 movimientos para crear una coreografía.

Finalmente, la sesión enfocada en el vínculo interno se trabajó desde ejercicios de meditación que conectaban con la “niña interior” desarrollando la capacidad de metacognición con la cual la persona pudiese observar sus propias necesidades para desde ahí poder cuidar a otro. El concepto de niña interna permite a la persona poder conectar con partes de uno que han quedado estancadas en la infancia y que no han recibido la atención necesaria.

Finalmente se trabajó en la creación de imágenes psicodramáticas sobre la feminidad y cómo era para cada una el ser mujer. Se trabajó con una secuencia de imágenes comenzando con la imagen actual, después la imagen (-1) antes del embarazo y la imagen (+1) una vez parido. Se permitió elaborar un viaje entre imágenes a través del movimiento para explorar los cambios ocurridos y las expectativas.

Todos los talleres finalizaban con un espacio de sharing en el cual las participantes podían poner en común sus inquietudes, reflexiones o sentimientos. A modo de ejemplo se muestran algunas de las imágenes utilizadas y poema sobre el nacimiento:

NACER
Algo se aproxima desnudo
nace desde lo hondo del silencio
llega en un temblor
tentando al gesto imposible
nadando en un lento goteo.
Con las piernas abiertas
como quien prepara una conquista
la mujer se encuentra en el surco del agua,
en él presiente al barro buscando la vida.
La luz, como una lámpara, alumbra la mueca
sumergida en el abismo, la desarma,
la vuelve indescifrable,
piel y carne
amor y grito asoman
cortando el hilo,
atándose
como un eslabón inconmensurable en el tiempo.
Abrazados se exploran,
se huelen, se miran por primera entrega.
La mujer se va quedando en reposo,
acurrucada en la quietud
de unas manitas que buscan alimento,
el corazón se posa en la caricia más honda y
más leve.
Cauto y de puntillas
vuela expulsado el árbol nutriente,
río desordenando el cuerpo.
El cielo parece recién nacido,
La tierra está de fiesta
Madre e hijo celebran. El tiempo ha
comenzado.
Tempore Sonus

Conclusiones

Si se entiende que el apego es esencial en el desarrollo de las personas; en la generación del autoconcepto; y el establecimiento de futuras relaciones podemos darle la importancia a espacios que generen encuentro y reflexión sobre este tema. El vínculo afectivo entre madre e hijo se comienza a construir desde el vientre pudiendo moldear neurológicamente el cerebro del bebé a través de las experiencias que experimente la madre (i.e. secreción de hormonas de placer al bailar) y continúa durante la primera infancia. La construcción de este vínculo afectivo requiere de una interacción a través del juego en modalidad sensorial, rítmica y dramática. El objetivo principal fue el encuentro: con el grupo, la vida que crecía dentro y con una misma. Potenciado por las aportaciones del psicodrama, la drama terapia y la meditación este encuentro podía tener un carácter simbólico, profundo, creativo y 7 consciente. El embarazo es un momento privilegiado de unión en el cual la mujer se encuentra en íntimo contacto con su bebé. A través del vaivén, el susurro e inclusive el masaje la madre se comunica con su hijo tejiendo esa relación que continuará después de nacer. La maternidad requiere, entre muchas otras cosas, de escucha, creatividad,
consciencia, espontaneidad y empatía. Este viaje sensorial era una invitación a conectar desde otro lenguaje, a despertar una intuición muchas veces adormecida, a reconocer las emociones que el estado de “espera” despierta y a poder reflexionar sobre todo ello. Sin embargo, como en cualquier intervención, se reconocen las limitaciones relacionadas con la captación de usuarias así como la limitación en la temporización debido a estar sujeto a financiamiento público. En futuras intervenciones, se aconsejaría trabajar con las garantías (si fuesen posibles) de continuidad.

 

BIBLIOGRAFÍA

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