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Bibliodrama

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Terapeuta Gestalt, Psicodramatista, especialista universitaria en
Educación para el Desarrollo. Profesora de Educación Secundaria.

Una aproximación teórica y práctica al Bibliodrama.
Cómo los textos bíblicos pueden ayudar a adentrarnos en nuestro yo más profundo.

RESUMEN:

Este artículo pretende realizar un primer acercamiento teórico al Bibliodrama, qué es, cómo se trabaja desde el Bibliodrama. Fases, elementos y técnicas. El último punto expone un caso práctico llevado a cabo con un grupo de mujeres de Castro Urdiales en Cantabria.

INTRODUCCIÓN.

Al finalizar la formación en psicodrama en la escuela Garoa de Bilbao, mis profesoras, Marian Becerro y Beatriz Basterretxea, a las cuales quiero agradecer públicamente desde aquí su implicación y dedicación, me orientaron guiar mi tesina hacia lo simbólico, pues, a estas alturas, se podría decir que ya me conocen en profundidad. Así es como decidí investigar sobre el Psicodrama simbólico. La primera idea que tuve fue elaborar un estudio comparativo entre algunos textos bíblicos y los cuentos que nos llevan por el camino de la individuación. Mi sorpresa fue que descubrí una “técnica”, nueva para mí, el Bibliodrama, de la cual existe una copiosa bibliografía en inglés, alemán y portugués pero nada en absoluto en castellano. Autores como Peter y Susam Pitzele, Esly Regina Carvalho, Santiago Jacome Ordoñez, D. Miller, están trabajando desde los años 80 en EEUU, Brasil y Alemania con esta herramienta que proviene directamente del psicodrama.

 

  1. ¿Qué es el Bibliodrama?.

Peter y Susam Pitzele son los primeros en utilizar esta técnica. P.Pitzele, (1998), lo defi ne de forma sencilla como una dramatización de una escena bíblica. “Una forma de role-playing donde los roles se toman de textos bíblicos”. Se puede aplicar como una forma de educación religiosa. Y también como una herramienta de análisis dramático de las creencias religiosas que contribuyen de forma directa al autoconocimiento y crecimiento personal. En este último caso, a diferencia de la utilización anterior, no hay un objetivo específicamente religioso, sino que se pretende ayudar a que los participantes contrasten lo que está escrito en la Biblia con otra realidad posible en un contexto actual, independientemente de si la persona es creyente o no.

Algunos psicodramatistas como Esly R. Carvalho hacen una diferenciación para designar Bibliodrama utilizando la B mayúscula al referirse a la dramatización de una historia o un pasaje bíblico; y bibliodrama, con b minúscula, para el trabajo con historias de cualquier otro tipo de libro que originariamente no fuera escrito para ser representado escénicamente (1).

 

III. Fases del Bibliodrama.

Caldeamiento, acción y cierre:

En la fase de caldeamiento se procede a la lectura del texto que se va a dramatizar. Se puede leer una o dos veces, según lo que necesite el grupo. Aquí el bibliodramatista podrá desarrollar su creatividad y conseguir que el grupo se caldee haciendo uso de sus propios recursos.

Acción: Una de las particularidades del Bibliodrama es que no tiene por qué incluir la dramatización del desarrollo completo de la historia. Se puede dramatizar sólo un momento concreto de una historia. Incluso, Carvalho trabaja el Bibliodrama con grupos cuya estructura se pueda dividir en subgrupos de 4 ó 5 personas donde todos ellos dramatizan el mismo rol. Todos pueden ser María, esto da la oportunidad de que rote el personaje enriqueciéndolo con la información de diferentes perspectivas desde el rol.

La persona que dirige el Bibliodrama plantea una pregunta y quienes lo deseen intervienen desde el mismo rol. En una escena puede haber varios participantes que deseen representar el mismo rol, puede haber dos personas haciendo de María, o de Jesús… Es una forma de desinhibir al grupo, partiendo al principio de una especie de caos mientras el grupo se va organizando a sí mismo.

En la acción también se puede dar diálogos entre dos personajes. Después de realizar el caldeamiento se puede invitar a dos personajes a entablar un diálogo. Por ejemplo en el encuentro entre María y su prima Isabel las dos mujeres pueden hablar sobre los hijos que llevan en su vientre o podrían encontrarse la una con la otra después de la muerte de sus dos hijos y comentar el significado de su vida y de su muerte.

También se pueden entablar diálogos con Dios de manera que se pueda conectar con nuestra imagen emocional de Dios. Se puede incluso mantener este diálogo a través de un objeto intermediario que represente a Dios.

Procesamiento-Cierre:

Primero se comparte desde el rol los sentimientos que tuvieron al desempeñar ese rol. Después es muy importante sacar del rol a las personas.

A continuación se lleva a cabo la evocación, es el momento de compartir lo que la experiencia ha significado para ellos, de hacer una revisión de la propia vida, qué tiene que ver lo que ha pasado en la escena con mi vida.

Finalizada la evocación el bibliodramatista puede hacer exégesis del texto bíblico. Puede recurrir al comentario que hacen otros autores sobre el texto elegido así como, recurrir a otras fuentes para dar vida a las Escrituras.

Acabado el proceso se puede comentar lo que se ha hecho, si el grupo está interesado en conocer la metodología del Bibliodrama. Los participantes pueden
preguntar al bibliodramatista por qué se han hecho ciertas cosas y no otras, plantear dudas sobre las técnicas empleadas…

La estructura del Bibliodrama puede variar dependiendo del grupo y de la propia experiencia que vaya adquiriendo el bibliodramatista. Cada persona tiene su propia manera de hacer bibliodrama. Dependiendo de las situaciones y de los participantes, las escenas se pueden tratar de distinta manera, incluso las historias que se han dramatizado varias veces, siempre serán diferentes y ocurrirá algo nuevo. Lo más importante es aprender a pensar bibliodramáticamente, es decir, leer el texto recurriendo a tu propia imaginación para extraer las ideas que emergen de entre líneas, para profundizar en el texto.

 

  1. Elementos del Bibliodrama.

El escenario, es el lugar donde se desarrolla la acción. Para Carvalho difi ere del Psicodrama pues este último requiere de un área específi ca y bien defi nida. En Bibliodrama puede haber varios espacios. Se puede incluir el espacio de los espectadores, puede estar en medio de los participantes, o en semicírculo. Es muy común que la línea entre los participantes y el público no esté muy defi nida; puede cambiar, incluso durante el desarrollo del Bibliodrama.

Participantes o actores. Son los participantes del Bibliodrama. No hay acción física en el sentido teatral tradicional, de manera que los participantes pueden no levantarse de sus sillas, quienes deseen participar pueden representar sus roles desde sus sillas.

El Texto bíblico. Es imprescindible hacer una diferenciación entre lo que está escrito y no se puede cambiar y lo que se sobreentiende y es subjetivo. Esto último podría dar pie a una lectura entre líneas donde las personas puedan proyectar su propia vivencia.

El Bibliodramatista. Es importante que conozca la Biblia. Para Carvalho no hace falta que sea psicodramatista pues se trata de profundizar en los roles bíblicos, no de hacer psicoterapia ni “investigación personal”.

El Público. Sus integrantes observan la acción y pueden convertirse en participantes.

 

  1. Técnicas del Bibliodrama.

Muchas técnicas que se utilizan en Bibliodrama se han tomado del Psicodrama. Destacamos: La inversión de roles, el doblaje, los soliloquios, el espejo, la silla auxiliar. Pitzele utiliza la silla auxiliar muy a menudo para definir el contexto de las historias. Por ejemplo, para ahorrar tiempo y caldear a los participantes, coloca sillas para representar la línea del tiempo y marcar los eventos que sucedieron en la vida de Moisés. Cada silla representa un momento de la vida de Moisés. Se puede pedir a un participante que se siente en esa silla y completar el rol. (Yo soy Moisés en la cesta en el río Nilo, yo soy Moisés en la casa de la hija del faraón, yo soy Moisés cuando veo que un egipcio ataca a un esclavo hebreo, etc.)

Pitzele utiliza también la silla auxiliar, esta vez dos sillas: una representaría el texto bíblico inmutable y la otra silla representaría el texto en blanco, la lectura en entre líneas, aquello que está abierto a nuestra imaginación.

Pitzele introdujo una nueva técnica, llamada “voicing” (dar voz, voceando) que es una mezcla entre inversión de roles y doblaje. En esta técnica la persona no va al escenario a hablar como si fuera esa persona (doble en psicodrama) sino que está hablando como si fuera otra persona desde la silla, en la ubicación que está en la sala. Es una forma de construir el escenario en la que se incluye a la audiencia en el Bibliodrama.

La instrucción más importante en Bibliodrama es el énfasis en la inversión de roles o el role playing que hace que los participantes se introduzcan en la historia, se sumerjan en los roles y participen en los diálogos.

 

  1. La experiencia de trabajar como directora de Bibliodrama.

Partimos de la dramatización de una serie de textos bíblicos. Sobre todo se ha utilizado la técnica del role-playing, cambio de roles y doblaje. Mi forma de dirigir las sesiones ha sido muy poco intervencionista, he dejado fl uir las escenas. La riqueza y el movimiento interno de los personajes es tan grande que no he considerado necesario aplicar otras técnicas.
Peter Pitzele establece cinco fases en el trabajo con el Bibliodrama, sin embargo yo no las he seguido porque él trabaja sobre todo con niños con una intención pedagógica. Las sesiones que hemos llevado a cabo se han realizado con un grupo de mujeres adultas sin intención pedagógica, sino con la intención de profundizar en las escenas y de explorar el inconsciente de cada persona.

 

El bautismo de Jesús

Texto bíblico:

“En aquel tiempo, fue Jesús de Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara. Pero Juan intentaba disuadirlo, diciéndole: “Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí? Jesús le contestó: “Déjalo ahora. Está bien que cumplamos todo lo que Dios quiere. Entonces Juan se lo permitió. En cuanto Jesús salió del agua, los cielos se abrieron, y el Espíritu, en forma de paloma, descendió sobre él. Y se oyó una voz en el cielo: Tu eres mi hijo, el amado, en quien pongo todas mis complacencias, mi predilecto”. (Mr. 1.9-11; Lc. 3.21-22)

Este texto ha sido representado en una sesión de Bibliodrama en el siguiente contexto:

Se trata de un grupo de mujeres (entre 8 y 10). Es un grupo heterogéneo donde hay dos personas con experiencia en psicodrama, la directora y otra persona. Comprenden edades, ámbitos culturales y sociales muy diversos.

El esquema que seguimos es el mismo que el de una sesión de Psicodrama:

  1. Caldeamiento: Verbalmente cada miembro del grupo comparte desde donde quiere y con total libertad el momento que está viviendo. Se realiza una relajación y unos minutos de silencio. Se lee el texto varias veces.
  2. Dramatización: La directora de la sesión enumera los roles que se van a representar y pide voluntarios para llevarlos a cabo.
  3. Imposición de roles:
  • El pueblo (varias personas)
  • Juan el Bautista
  • Jesús
  • El agua del río Jordán
  • El Espíritu Santo
  1. Dramatización propiamente dicha
  2. Procesamiento
  3. Exégesis

 

En aquel momento no recogí por escrito ningún tipo de observación (2). Puedo compartir lo que algunas personas han escrito posteriormente, lo que recordaban de aquella vivencia (3):

“Para mí la primera experiencia que tuve con el psicodrama fue impactante y reveladora. Previamente no había tenido contacto con dramatizaciones de esta índole y nunca hubiera imaginado la cantidad de sensaciones, emociones y evocaciones que tuvieron lugar, no sólo en mi persona, sino también en el resto de compañeras que participaron en el bibliodrama.

Después de que se nos hubiera explicado en qué iba a consistir la experiencia y se leyera el texto a dramatizar, lo primero que me sorprendió fue la rápida decisión por mi parte en escoger el papel a representar: Agua del río Jordán. Quizás detrás de este impulso, estuvo lo que para mí representa este elemento en casi todas sus apariencias y, especialmente, cuando está en movimiento, como era el caso en la dramatización. El agua para mí significa: vida, alegría, cambio, nuevo comienzo, purificación
frescura, regeneración, serenidad…

Al momento de haber escogido un papel que no representaba a un ser humano, escuché mí voz en off que decía: -” ¡Maja, vaya lío! … ¿y esto como se representa?… “-. Y empezaron un poco los nervios.

Lo segundo que me impactó fue el cambio interno que experimenté, cuando la persona que guiaba el Bibliodrama me “impuso el rol del Agua del río Jordán”. Mientras la escuchaba, sentí un profundo calor y percibí la importancia del papel en que me iba a transformar. Con sus manos sobre mis hombros y su pequeña y clara introducción del contexto donde yo desempeñaría el papel, me trasladé. Dejando de ser “yo” de modo consciente y transformándome en agua del río. Un agua que, en espera de la llegada del Bautismo de Jesús por el Espíritu Santo, era utilizada por Juan el Bautista para bautizar a todo aquel que quisiera limpiar sus pesares, tristezas, errores, fallos… ¡Y de pronto! me sentí identificada con su función. Me evocó mi modo de ser, de vivir. En todo lo que participo trato de ser empática, asertiva, tranquilizadora, positiva. Me impulsa el deseo de que mi compañía deje una huella compartida de vitalidad serena con el “otro”. Una huella de vida y renovación. –

“¡Qué suerte!”- pensé. – “Esta agua, además de ayudar, al estar en movimiento todo en ella fluye, suelta, diluye y se limpia. ¿Hago yo todos esos pasos o a veces me quedo atascada en el pesar del otro al que acompaño? Es decir, ¿paso de la empatía a la simpatía y no suelto, no libero, no diluyo?… ¡Ahí estaba el mensaje del Agua del río Jordán para mí! Pues como agua, yo también puedo hacerlo. Al fi n y al cabo, soy agua en un 65% de mi constitución y estoy viva. Esta es la forma consciente de fl uir, soltar, liberarme… y no es tan difícil, sólo debo soltar, dejar fluir…”- Y este descubrimiento me llenó de felicidad serena y liberadora. Aquel momento me fortaleció mucho, me sentí física y emocionalmente más ligera, más alegre y juguetona, completamente arropada. No estaba sola, no había pesos ni pesares que cargar, sólo había que soltar… Y este mismo sentimiento aflora en mi interior cada vez que traigo a mi memoria lo allí vivenciado. ¡Es una maravilla! Con mis movimientos ondulantes trataba de asemejar el ritmo libre del agua al correr y, cada vez que San Juan bautizaba a alguna persona, yo con mis brazos la envolvía de arriba abajo, sintiendo un cambio no solo en mí, sino también en el que era bautizado hacia un posicionamiento de mayor alegría.

Por último, lo más llamativo de la dramatización resultó ser el encuentro con Jesús. ¡Él estaba allí y yo a sus pies! En aquel momento todo el espacio donde representábamos el Bibliodrama se cargó de una energía densa y amorosa. No sólo Juan el Bautista cayó de pronto de rodillas al suelo, sino que también yo, como agua, traté de abrirme en dos dejando en medio al Rey de Reyes, haciéndome pequeñita ante su presencia y la respuesta de Jesús, al querer Él ser como todos, pequeño, uno igual a todos, fue aplastantemente real. Una lección de amor.

En conjunto aquel día recibí un auténtico regalo. La espontaneidad de todos los participantes, sus diálogos, cambios de voz, poses, gestos, vibración de emociones, todo… fue tan enriquecedor, tan vívido, que salí re-ilusionada y convencida de que la mano de Dios, a través de su Espíritu, alentó este encuentro único y mágico.

El Rol de Juan el bautista: Sentimientos:
“gran soledad, gran fortaleza interna, gran claridad de cuál era mi misión y la misión de Jesús, mucha valentía para acercarme a las personas, mucho atrevimiento para acercarme al fondo de las personas y mucha sensación de estar donde tenía que estar”

El rol de Jesús: Sentimientos:
Impresionada por la rapidez en la que el grupo entró en el juego. Autenticidad, es como si las personas estuvieran contestando desde su propia vida. Sorprendida por el movimiento del agua. Superada y halagada por el rol que estaba desempeñando. Sentí en mi propio cuerpo cómo Jesús se agachaba, incluso se tiraba al suelo para estar a la altura de la persona que se acercaba a él. Una sensación de gran humanidad. Profundidad. También he sentido diversión.
 

Evocación:

  • La sensación de cambio en el rumbo de mi vida, un querer dejarme llenar del Espíritu Santo y caminar de otra manera.
  • “Ver en mi vida la soledad en tareas que emprendo y que sigo; y, que estoy apuntando, señalando al que es más grande que yo, a Jesús. Esa sensación de que no predico nada mío sino que remito al otro, al Grande. Esto es lo que está siendo mi vida y quiero que sea.”.

Exégesis: “Tú eres mi amado, en ti me complazco”. No es fácil escuchar esta voz en un mundo lleno de voces que gritan “no eres atractivo”. Todo lo contrario, eres un ser repulsivo; no vales para nada mientras no seas capaz de demostrar lo contrario. Estas voces negativas son tan fuertes y constantes que es fácil darles crédito. Es la trampa de la autoinfravolarición.

Lo que es válido para Jesús también lo es para todas las personas. El bautismo es la experiencia de que somos incondicionalmente amados por Dios. Se abre el cielo sobre nosotros y escuchamos la voz que dice: “Tu eres mi hija amada. Eres mi predilecta. En ti me complazco. Es bueno que estés aquí”. Dios crea al ser humano en su esencia verdadera y lo capacita para el amor que anhela su corazón.

Inmediatamente después del bautismo de Jesús, el texto bíblico dice: “Enseguida el Espíritu lo mandó al desierto”. Después de experimentar el amor incondicional de Dios, Jesús va al “desierto”, al espacio gobernado por los demonios, al espacio de la muerte. Jesús, igual que nosotros, vive lo más alto y lo más bajo del ser humano.

Quisiera cerrar este artículo con unas palabras de Jacob L. Moreno, “¿Quién soy yo?¿Soy nada o soy Dios? Sospecho que todo hombre está preocupado por el mismo dilema. Cada uno tiene que descubrir por sí mismo si estas alternativas también son signifi cativas para él”.

 

(1) De esta manera se puede hacer bibliodrama a partir de textos históricos, poesía Haiku, cuentos de Hadas, cuentos ecológicos…
(2) Esta fue la primera escena que representamos a través del Bibliodrama.

(3) La trascripción del texto es literal. Sé que no sigue el rigor del procesamiento del psicodrama pero no quiero restar la riqueza y creatividad del texto original.

 

 

Bibliografía

  • ASOCIACIÓN URUGUAYA DE PSICODRAMA (2016) Voz de Jacob L. Moreno leyendo un fragmento de su libro “Las Palabras del Padre”(Archivo de video) Recuperado de https://www.youtube.com/ watch?v=IA1iaFx29Vk
  • CARVALHO,E.R. (2002) Bibliodrama. Manual. Brasília: Plaza del Encuentro.
  • GRÜN, A. (2007) Evangelio y psicología profunda. Madrid: Narcea.
  • GRÜN, A., JAROSCH,L.(2004) La mujer: reina e indomable. ¡Vive lo que tú eres! Santander: Sal Terrae.
  • HENCHE ZABALA,I. (2006) El viaje del héroe a través de los doce cuentos. Madrid: Hoja de Psicodrama.
  • JUNG,J.C. (1970) Arquetipos e inconsciente colectivo. Barcelona: Paidós.
  • LÓPEZ RENTERÍA, A. (2012) Manual de Psicodrama Pedagógico. Sus técnicas y aplicaciones para principiantes. Bloomington (EE.UU.): Palibrio.
  • MARTÍN Á VILA,P. (2013) Personajes de la Biblia. Madrid: Libsa.
  • ROESE,A. (2007) Bibliodrama. A arte de interpretar textos sagrados. Sào Leopoldo – Brasil: Sinodal.
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